Cuando el ejército del Imperio de Thael cruza las montañas del norte y comienza a quemar los bosques milenarios de Sylvaren, Amaryll, princesa élfica y sanadora de vocación, comprende lo que el consejo de Ancianos se niega a admitir: la paz ya no es una opción. Mientras su gente aprende por primera vez a convertir en arma la misma magia que siempre usó para curar, Amaryll lidera en las sombras una resistencia imposible contra un ejército de cuatro mil soldados.
Hasta que cae prisionera. En el campamento del enemigo, encadenada con hierro que silencia su magia, Amaryll espera encontrar al monstruo que destruyó su mundo. En cambio encuentra a Caen: el comandante que quemó sus bosques, que no celebra sus victorias, que no duerme bien desde hace once años, y que cada noche le hace preguntas que no tienen nada que ver con la guerra. La resistencia sigue. El tiempo se acaba.
Y lo más peligroso que Amaryll ha enfrentado no son las cadenas. Es que empieza a entender al hombre que las puso.
Cuando el ejército del Imperio de Thael cruza las montañas del norte y comienza a quemar los bosques milenarios de Sylvaren, Amaryll, princesa élfica y sanadora de vocación, comprende lo que el consejo de Ancianos se niega a admitir: la paz ya no es una opción. Mientras su gente aprende por primera vez a convertir en arma la misma magia que siempre usó para curar, Amaryll lidera en las sombras una resistencia imposible contra un ejército de cuatro mil soldados.
Hasta que cae prisionera. En el campamento del enemigo, encadenada con hierro que silencia su magia, Amaryll espera encontrar al monstruo que destruyó su mundo. En cambio encuentra a Caen: el comandante que quemó sus bosques, que no celebra sus victorias, que no duerme bien desde hace once años, y que cada noche le hace preguntas que no tienen nada que ver con la guerra. La resistencia sigue. El tiempo se acaba.
Y lo más peligroso que Amaryll ha enfrentado no son las cadenas. Es que empieza a entender al hombre que las puso.