Freya lleva dieciséis años en el exilio con un solo objetivo: destruir al hombre que se sienta en el trono que era de su familia. Dillian Varek tiene veinticuatro años, ojos color púrpura y la corona más pesada de la historia de Aethermoor. No espera que su mayor amenaza llegue con cabello rojo y una sonrisa que no llega a los ojos. Ella entró al castillo con una identidad falsa y un plan perfecto.
Lo que no planeó fue que el enemigo tuviera cara de persona. En un reino donde la niebla guarda secretos y las coronas se heredan junto con las culpas, dos jóvenes descubren que el odio y el deseo se parecen demasiado cuando se está demasiado cerca. Pero Freya no olvidó por qué vino. Y las deudas con los muertos no se cancelan con sentimientos.
Freya lleva dieciséis años en el exilio con un solo objetivo: destruir al hombre que se sienta en el trono que era de su familia. Dillian Varek tiene veinticuatro años, ojos color púrpura y la corona más pesada de la historia de Aethermoor. No espera que su mayor amenaza llegue con cabello rojo y una sonrisa que no llega a los ojos. Ella entró al castillo con una identidad falsa y un plan perfecto.
Lo que no planeó fue que el enemigo tuviera cara de persona. En un reino donde la niebla guarda secretos y las coronas se heredan junto con las culpas, dos jóvenes descubren que el odio y el deseo se parecen demasiado cuando se está demasiado cerca. Pero Freya no olvidó por qué vino. Y las deudas con los muertos no se cancelan con sentimientos.