En el reino de Aetherion, la guerra contra las fuerzas demoníacas tiene un solo nombre en los labios de todos: Elizabeth, la comandante más temida del ejército del rey. Fría, implacable y sola, ella no sabe que desde las sombras alguien la observa: Melidas, el ángel guardián asignado a protegerla, que debe mantener una distancia que el cielo le exige y que cada día se vuelve más imposible de sostener.
Él no puede hablarle. No puede tocarla. No puede amarla. Pero hay reglas que el deber puede cumplir y reglas que el corazón no puede. Mientras la oscuridad avanza y la guerra final se acerca, Melidas descubrirá que proteger a Elizabeth de sus enemigos es mucho más fácil que protegerse a sí mismo de ella.
En el reino de Aetherion, la guerra contra las fuerzas demoníacas tiene un solo nombre en los labios de todos: Elizabeth, la comandante más temida del ejército del rey. Fría, implacable y sola, ella no sabe que desde las sombras alguien la observa: Melidas, el ángel guardián asignado a protegerla, que debe mantener una distancia que el cielo le exige y que cada día se vuelve más imposible de sostener.
Él no puede hablarle. No puede tocarla. No puede amarla. Pero hay reglas que el deber puede cumplir y reglas que el corazón no puede. Mientras la oscuridad avanza y la guerra final se acerca, Melidas descubrirá que proteger a Elizabeth de sus enemigos es mucho más fácil que protegerse a sí mismo de ella.