Alexander lleva tres años siendo el capitán indiscutible del equipo universitario de fútbol americano. Cuando un novato becado llega al campo y ocupa el lugar de su mejor amigo, Alexander decide desde el primer día que ese chico es un problema. Mateo no pidió enemigos, pero tampoco los esquiva. Lo que ninguno de los dos anticipó es que el entrenador los obligaría a trabajar juntos, solos, una hora al día, hasta que la distancia que habían construido con tanto cuidado empiece a costarles más de lo que vale sostenerla.
Alexander lleva tres años siendo el capitán indiscutible del equipo universitario de fútbol americano. Cuando un novato becado llega al campo y ocupa el lugar de su mejor amigo, Alexander decide desde el primer día que ese chico es un problema. Mateo no pidió enemigos, pero tampoco los esquiva. Lo que ninguno de los dos anticipó es que el entrenador los obligaría a trabajar juntos, solos, una hora al día, hasta que la distancia que habían construido con tanto cuidado empiece a costarles más de lo que vale sostenerla.