Valeria se muda al departamento 4B con tres cajas y el silencio como equipaje. Pronto descubre que el lugar no está solo: algo vive en sus paredes, algo que apaga lámparas, mueve objetos y escribe palabras en el vapor del espejo. Lo que comienza como miedo se convierte en curiosidad, y la curiosidad en algo que Valeria no esperaba sentir por alguien que no puede ver ni tocar. Pero el departamento tiene reglas propias, y querer demasiado tiene un precio que ninguno de los dos está seguro de poder pagar.
Valeria se muda al departamento 4B con tres cajas y el silencio como equipaje. Pronto descubre que el lugar no está solo: algo vive en sus paredes, algo que apaga lámparas, mueve objetos y escribe palabras en el vapor del espejo. Lo que comienza como miedo se convierte en curiosidad, y la curiosidad en algo que Valeria no esperaba sentir por alguien que no puede ver ni tocar. Pero el departamento tiene reglas propias, y querer demasiado tiene un precio que ninguno de los dos está seguro de poder pagar.