Ganar una batalla es una cosa. Descubrir que siempre fuiste un peón en una guerra mucho más grande es otra completamente distinta. El plan está trazado. El objetivo, identificado. Lo único que Andrea y Asten necesitan es ejecutarlo sin matarse el uno al otro en el proceso, lo cual resulta cada vez más difícil ahora que matarse ya no es exactamente lo que ninguno de los dos quiere hacer. El abordaje al barco enemigo es todo lo que Asten prometió: audaz, violento y, contra todo pronóstico, victorioso.
La tripulación de perdedores demuestra que quizás Asten tenía razón sobre ellos desde el principio. Y Andrea, viéndolo liderar en el caos de la batalla, entiende de golpe que este hombre no mentía cuando decía quién había sido. Queda la pregunta de quién es ahora. Pero lo que encuentran en la bodega del barco conquistado reescribe por completo las reglas del juego. La amenaza es mayor de lo que creían.
Los enemigos tienen un nombre que detiene a Asten en seco y que él, una vez más, no explica. La tensión entre ellos llega a su punto de ebullición en el peor momento posible. Y entonces llega una noticia que convierte la misión preventiva en una carrera desesperada. Ya no hay tiempo para planear. Ya no hay margen para dudar. Y ya no hay forma de fingir que lo que crece entre ellos es sólo una alianza conveniente.
Ganar una batalla es una cosa. Descubrir que siempre fuiste un peón en una guerra mucho más grande es otra completamente distinta. El plan está trazado. El objetivo, identificado. Lo único que Andrea y Asten necesitan es ejecutarlo sin matarse el uno al otro en el proceso, lo cual resulta cada vez más difícil ahora que matarse ya no es exactamente lo que ninguno de los dos quiere hacer. El abordaje al barco enemigo es todo lo que Asten prometió: audaz, violento y, contra todo pronóstico, victorioso.
La tripulación de perdedores demuestra que quizás Asten tenía razón sobre ellos desde el principio. Y Andrea, viéndolo liderar en el caos de la batalla, entiende de golpe que este hombre no mentía cuando decía quién había sido. Queda la pregunta de quién es ahora. Pero lo que encuentran en la bodega del barco conquistado reescribe por completo las reglas del juego. La amenaza es mayor de lo que creían.
Los enemigos tienen un nombre que detiene a Asten en seco y que él, una vez más, no explica. La tensión entre ellos llega a su punto de ebullición en el peor momento posible. Y entonces llega una noticia que convierte la misión preventiva en una carrera desesperada. Ya no hay tiempo para planear. Ya no hay margen para dudar. Y ya no hay forma de fingir que lo que crece entre ellos es sólo una alianza conveniente.