Mary lleva diez años cazando dragones. Es buena en eso. Demasiado buena. Cuando el reino le encarga eliminar al príncipe dragón Azaloth, cuya presencia desestabiliza un anillo de volcanes y amenaza a cientos de aldeas, Mary emprende el viaje sola. Nadie ha podido acercarse al castillo. Ella llega. Y queda atrapada dentro. Lo que Mary esperaba encontrar y lo que encuentra son dos cosas completamente distintas.
Azaloth no es el monstruo que el reino le describió, pero tampoco es inofensivo, y el fuego que los rodea no distingue entre enemigos y aliados.
Mary lleva diez años cazando dragones. Es buena en eso. Demasiado buena. Cuando el reino le encarga eliminar al príncipe dragón Azaloth, cuya presencia desestabiliza un anillo de volcanes y amenaza a cientos de aldeas, Mary emprende el viaje sola. Nadie ha podido acercarse al castillo. Ella llega. Y queda atrapada dentro. Lo que Mary esperaba encontrar y lo que encuentra son dos cosas completamente distintas.
Azaloth no es el monstruo que el reino le describió, pero tampoco es inofensivo, y el fuego que los rodea no distingue entre enemigos y aliados.