Las alianzas tienen precio. Las verdades también. Y algunas noches no se pueden deshacer, aunque quisieras. Para tener alguna posibilidad real necesitan más que un barco de pesca y una tripulación de descastados: necesitan a la Corona. La negociación con el Almirante Croft tiene condiciones que Andrea acepta sin consultarle a Asten. Una decisión que carga sola, en silencio, con toda la incomodidad que merece.
La víspera del enfrentamiento final, cuando todo está apostado y nada puede deshacerse, Andrea y Asten tienen la única conversación completamente honesta de su historia. Sobre quiénes fueron. Sobre quiénes podrían ser. Sobre lo que pasa cuando dos personas que nunca debieron orbitar la misma trayectoria llevan demasiado tiempo haciéndolo. Lo que viene después cambia todo. Y lo que viene después de eso también.
Porque una verdad que Asten guardaba desde el principio sale a la luz de la peor manera posible, y la pelea que explota entre ellos es del tipo que no se olvida. El tiempo para resolver nada se ha acabado. Las coordenadas del destino final están sobre la mesa. Y ambos tendrán que decidir, en el poco tiempo que queda, qué es lo que de verdad están dispuestos a defender.
Las alianzas tienen precio. Las verdades también. Y algunas noches no se pueden deshacer, aunque quisieras. Para tener alguna posibilidad real necesitan más que un barco de pesca y una tripulación de descastados: necesitan a la Corona. La negociación con el Almirante Croft tiene condiciones que Andrea acepta sin consultarle a Asten. Una decisión que carga sola, en silencio, con toda la incomodidad que merece.
La víspera del enfrentamiento final, cuando todo está apostado y nada puede deshacerse, Andrea y Asten tienen la única conversación completamente honesta de su historia. Sobre quiénes fueron. Sobre quiénes podrían ser. Sobre lo que pasa cuando dos personas que nunca debieron orbitar la misma trayectoria llevan demasiado tiempo haciéndolo. Lo que viene después cambia todo. Y lo que viene después de eso también.
Porque una verdad que Asten guardaba desde el principio sale a la luz de la peor manera posible, y la pelea que explota entre ellos es del tipo que no se olvida. El tiempo para resolver nada se ha acabado. Las coordenadas del destino final están sobre la mesa. Y ambos tendrán que decidir, en el poco tiempo que queda, qué es lo que de verdad están dispuestos a defender.