Satoshi tiene veintiséis años y una vida que funciona perfectamente sin que él la haya elegido: el mismo tren cada mañana, el mismo escritorio, el mismo silencio de vuelta a casa. Una noche, guiado por un flyer encontrado en el suelo, baja a un sótano en Shimokitazawa y encuentra música que no entiende pero no puede dejar de escuchar, y a una mujer en un rincón que lo mira sin apartar los ojos. Mizuki no tiene apellido, llega siempre después de las once y se va antes del amanecer.
A medida que Satoshi se adentra en el circuito underground de Tokio y en la vida nocturna de ella, descubre que Mizuki guarda un secreto que reescribe las reglas de todo lo que creía posible.
Satoshi tiene veintiséis años y una vida que funciona perfectamente sin que él la haya elegido: el mismo tren cada mañana, el mismo escritorio, el mismo silencio de vuelta a casa. Una noche, guiado por un flyer encontrado en el suelo, baja a un sótano en Shimokitazawa y encuentra música que no entiende pero no puede dejar de escuchar, y a una mujer en un rincón que lo mira sin apartar los ojos. Mizuki no tiene apellido, llega siempre después de las once y se va antes del amanecer.
A medida que Satoshi se adentra en el circuito underground de Tokio y en la vida nocturna de ella, descubre que Mizuki guarda un secreto que reescribe las reglas de todo lo que creía posible.