Taro Miyazawa tiene 35 años, trabaja en contabilidad y ha perfeccionado el arte de necesitar lo menos posible. Su vida funciona como una máquina pequeña y silenciosa hasta que una noche un objeto no identificado atraviesa el techo de su baño y lo que emerge del impacto no es exactamente humano. Manami es una exploradora extraterrestre varada en Tokio sin nave, sin dinero y con una curiosidad absoluta sobre todo lo que existe en este planeta, incluyendo los pingüinos, los croissants de chocolate y el concepto humano de la soledad.
Con la nave de rescate a meses de distancia, los dos no tienen más opción que aprender a compartir un apartamento de cincuenta metros cuadrados, un contrato de convivencia plastificado y más verdades de las que cualquiera de los dos había planeado decir.
Taro Miyazawa tiene 35 años, trabaja en contabilidad y ha perfeccionado el arte de necesitar lo menos posible. Su vida funciona como una máquina pequeña y silenciosa hasta que una noche un objeto no identificado atraviesa el techo de su baño y lo que emerge del impacto no es exactamente humano. Manami es una exploradora extraterrestre varada en Tokio sin nave, sin dinero y con una curiosidad absoluta sobre todo lo que existe en este planeta, incluyendo los pingüinos, los croissants de chocolate y el concepto humano de la soledad.
Con la nave de rescate a meses de distancia, los dos no tienen más opción que aprender a compartir un apartamento de cincuenta metros cuadrados, un contrato de convivencia plastificado y más verdades de las que cualquiera de los dos había planeado decir.