Sakurawa lleva dos años trabajando en la mansión Fujishiro cuando la promueven a sirvienta personal de Kanata, la hija de la familia: segura de sí misma, encantadora, y completamente decidida a ignorar cualquier protocolo que le impida acercarse a quien le interesa. Lo que sigue es el retrato de una convivencia cotidiana donde los encargos imposibles, las lecciones de etiqueta que nadie pidió y las coincidencias demasiado bien calculadas para ser accidentales van construyendo, día a día, algo que ninguna de las dos sabe todavía cómo nombrar pero que ambas reconocen perfectamente.
Sakurawa lleva dos años trabajando en la mansión Fujishiro cuando la promueven a sirvienta personal de Kanata, la hija de la familia: segura de sí misma, encantadora, y completamente decidida a ignorar cualquier protocolo que le impida acercarse a quien le interesa. Lo que sigue es el retrato de una convivencia cotidiana donde los encargos imposibles, las lecciones de etiqueta que nadie pidió y las coincidencias demasiado bien calculadas para ser accidentales van construyendo, día a día, algo que ninguna de las dos sabe todavía cómo nombrar pero que ambas reconocen perfectamente.