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Genealogía del observador: ciencia, historia y posthumanismo

Par : Juan A. Pena
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  • FormatePub
  • ISBN8235742390
  • EAN9798235742390
  • Date de parution04/05/2026
  • Protection num.pas de protection
  • Infos supplémentairesepub
  • ÉditeurIoakim Ioakim

Résumé

Hay trayectorias intelectuales que avanzan en línea recta, acumulando verdades sobre un fundamento estable. Y hay trayectorias que son paradójicas en su estructura misma: que terminan donde no pretendían llegar, que descubren lo que intentaban eliminar, que producen exactamente aquello que querían evitar. La historia del observador en la ciencia moderna pertenece a este segundo tipo. Es una de las grandes ironías del pensamiento occidental: el proyecto que comenzó con la ambición de describir el mundo como si nadie lo observara terminó por demostrar que el observador es constitutivo de la descripción misma.
La ciencia moderna nació queriendo ser un ojo sin párpados, transparente e incorpóreo, y terminó descubriendo que todo ojo tiene una órbita, una historia y un cuerpo que lo sostiene y lo condiciona. Esta paradoja no es un fracaso. Es, en rigor, el mayor éxito epistemológico de la modernidad: haber descubierto sus propios límites desde dentro, sin necesidad de una revelación exterior, mediante el ejercicio riguroso de sus propios métodos.
La física no necesitó de la filosofía para descubrir que el observador importa; fue la propia física -en sus desarrollos más formalmente exigentes, en la relatividad y en la mecánica cuántica- la que forzó este reconocimiento. La ciencia se convirtió en su propia crítica, y ese gesto autocrítico es quizás lo más filosóficamente valioso de toda la empresa moderna. Pero la trayectoria no se detiene en la reintegración del observador.
Después de haberlo recuperado, después de haberle reconocido su papel constitutivo en la producción del fenómeno, la cultura contemporánea ha emprendido un movimiento nuevo, en apariencia contradictorio: la externalización del observador en sistemas artificiales. Habiendo aprendido que no puede eliminarlo, el pensamiento moderno tardío ha intentado transformarlo, desplazarlo fuera del cuerpo humano, distribuirlo en redes de máquinas y algoritmos que observen sin las limitaciones de la carne, la memoria y la muerte.
El observador no desaparece: muta. Y esta mutación es el rasgo más definitorio de nuestra condición epistémica contemporánea.
Información y negentropía
Información y negentropía
Juan A. Pena
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