Para cruzar el Caribe necesitan un barco. Para conseguir un barco, necesitan una tripulación. Nadie especificó que tuviera que ser una tripulación respetable. Libres del navío enemigo pero varados en una isla que el mapa apenas se molesta en nombrar, Andrea y Asten se enfrentan al problema más prosaico de su situación: llegar a algún lado. Para eso necesitan un barco. Para un barco, necesitan gente.
Y la única gente disponible en Isla Catalejo es la que el mar dejó atrás por alguna razón. Andrea los mira y ve el desastre. Asten los mira y ve algo completamente distinto. Esa diferencia -la forma en que él encuentra potencial donde ella sólo ve ruinas- es la primera grieta real en la armadura de su mutuo desprecio. Porque hay algo desconcertante en un hombre que trata con la misma dignidad al más brillante almirante y al borracho más inútil del puerto.
Algo que Andrea, criada entre jerarquías y apellidos, no sabe bien cómo procesar. Con un barco de pesca reconvertido, una tripulación de historias torcidas y demasiadas noches bajo las mismas estrellas del Caribe, la misión avanza. Y entre tormenta y tormenta, entre roce y silencio, entre pelea y la pausa que viene después, dos personas que se eligieron por necesidad empiezan a preguntarse si hubo algo más en esa elección.
Para cruzar el Caribe necesitan un barco. Para conseguir un barco, necesitan una tripulación. Nadie especificó que tuviera que ser una tripulación respetable. Libres del navío enemigo pero varados en una isla que el mapa apenas se molesta en nombrar, Andrea y Asten se enfrentan al problema más prosaico de su situación: llegar a algún lado. Para eso necesitan un barco. Para un barco, necesitan gente.
Y la única gente disponible en Isla Catalejo es la que el mar dejó atrás por alguna razón. Andrea los mira y ve el desastre. Asten los mira y ve algo completamente distinto. Esa diferencia -la forma en que él encuentra potencial donde ella sólo ve ruinas- es la primera grieta real en la armadura de su mutuo desprecio. Porque hay algo desconcertante en un hombre que trata con la misma dignidad al más brillante almirante y al borracho más inútil del puerto.
Algo que Andrea, criada entre jerarquías y apellidos, no sabe bien cómo procesar. Con un barco de pesca reconvertido, una tripulación de historias torcidas y demasiadas noches bajo las mismas estrellas del Caribe, la misión avanza. Y entre tormenta y tormenta, entre roce y silencio, entre pelea y la pausa que viene después, dos personas que se eligieron por necesidad empiezan a preguntarse si hubo algo más en esa elección.