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La memoria como campo de batalla: perdón, historia y poder en la diplomacia contemporánea
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- FormatePub
- ISBN8233572487
- EAN9798233572487
- Date de parution03/04/2026
- Protection num.pas de protection
- Infos supplémentairesepub
- ÉditeurLinda Balsamo
Résumé
El auge de las demandas de perdón históricoUno de los fenómenos más llamativos de la política internacional contemporánea es la proliferación de gestos de arrepentimiento institucional: disculpas diplomáticas, reconocimientos de responsabilidad histórica, peticiones formales de perdón entre Estados. Lo que hasta hace pocas décadas era excepción -Willy Brandt hincándose de rodillas en Varsovia en 1970, en un gesto espontáneo que conmovió al mundo precisamente por su carácter inusitado- se ha convertido en un repertorio habitual de la política exterior.
Alemania ha pedido perdón por el Holocausto y por el genocidio herero-nama en Namibia; Francia ha reconocido su responsabilidad en la trata esclavista; el Vaticano ha emitido disculpas por la Inquisición y por el silencio durante la Segunda Guerra Mundial; el Reino Unido ha reconocido la brutalidad de su colonialismo en distintos escenarios. La lista se extiende y ramifica.¿Qué explica esta marea? En parte, el agotamiento del paradigma de la historia como ciencia neutral y el giro hacia lo que algunos historiadores llaman memoria cultural: la necesidad de que los grupos humanos no solo reconstruyan el pasado, sino que lo procesen emocionalmente, lo integren en una narrativa colectiva y, eventualmente, obtengan reconocimiento por los daños sufridos.
En parte también, la emergencia de una nueva sensibilidad jurídico-moral de alcance planetario, acelerada por los tribunales de Núremberg, la creación de la Corte Penal Internacional y el desarrollo de la justicia transicional tras el fin de la Guerra Fría. El pasado ha dejado de ser un territorio inerte custodiado por académicos para convertirse en un campo activo de disputas políticas, demandas reparatorias y construcción identitaria.
Sin embargo, esta inflación del arrepentimiento institucional exige una mirada crítica. Que el perdón se haya vuelto frecuente no significa que se haya vuelto más genuino, más eficaz ni más justo. Al contrario: su proliferación invita a preguntarse si no estamos ante un dispositivo político con lógicas propias, irreductible a la moral que lo reviste. El perdón como dispositivo políticoLa tesis central de este ensayo puede formularse así: el perdón retrospectivo entre Estados no es un acto puramente moral, sino un dispositivo político que reconfigura identidades, distribuye legitimidades y reabre -más que cierra- el conflicto entre memoria e historia.
Alemania ha pedido perdón por el Holocausto y por el genocidio herero-nama en Namibia; Francia ha reconocido su responsabilidad en la trata esclavista; el Vaticano ha emitido disculpas por la Inquisición y por el silencio durante la Segunda Guerra Mundial; el Reino Unido ha reconocido la brutalidad de su colonialismo en distintos escenarios. La lista se extiende y ramifica.¿Qué explica esta marea? En parte, el agotamiento del paradigma de la historia como ciencia neutral y el giro hacia lo que algunos historiadores llaman memoria cultural: la necesidad de que los grupos humanos no solo reconstruyan el pasado, sino que lo procesen emocionalmente, lo integren en una narrativa colectiva y, eventualmente, obtengan reconocimiento por los daños sufridos.
En parte también, la emergencia de una nueva sensibilidad jurídico-moral de alcance planetario, acelerada por los tribunales de Núremberg, la creación de la Corte Penal Internacional y el desarrollo de la justicia transicional tras el fin de la Guerra Fría. El pasado ha dejado de ser un territorio inerte custodiado por académicos para convertirse en un campo activo de disputas políticas, demandas reparatorias y construcción identitaria.
Sin embargo, esta inflación del arrepentimiento institucional exige una mirada crítica. Que el perdón se haya vuelto frecuente no significa que se haya vuelto más genuino, más eficaz ni más justo. Al contrario: su proliferación invita a preguntarse si no estamos ante un dispositivo político con lógicas propias, irreductible a la moral que lo reviste. El perdón como dispositivo políticoLa tesis central de este ensayo puede formularse así: el perdón retrospectivo entre Estados no es un acto puramente moral, sino un dispositivo político que reconfigura identidades, distribuye legitimidades y reabre -más que cierra- el conflicto entre memoria e historia.























