Filippo vive en un barrio residencial a las afueras del norte, donde las casas son inquietantemente idénticas. La suya no es una historia convincente, sino un meticuloso compendio de aburrimiento y conformismo elevado a la categoría de estilo de vida. Filippo es el "buen chico" que cualquier padre querría: tiene un diploma de bachillerato, un trabajo que le ayuda a mejorar su currículum en una empresa de aire acondicionado (donde la investigación y el desarrollo son una actividad puramente ficticia) y una dedicación casi religiosa a lavar su coche diésel todos los sábados.
Filippo vive en un barrio residencial a las afueras del norte, donde las casas son inquietantemente idénticas. La suya no es una historia convincente, sino un meticuloso compendio de aburrimiento y conformismo elevado a la categoría de estilo de vida. Filippo es el "buen chico" que cualquier padre querría: tiene un diploma de bachillerato, un trabajo que le ayuda a mejorar su currículum en una empresa de aire acondicionado (donde la investigación y el desarrollo son una actividad puramente ficticia) y una dedicación casi religiosa a lavar su coche diésel todos los sábados.