« Adán Nada » es, sobre todo, una obra que muestra la semblanza de un mundo que se descuartiza en el sufrimiento, el horror y la muerte, vistos a través de la mirada de la inocencia más extrema, encarnada en el propio Adán, el cual es incapaz en muchas ocasiones de gestionar las emociones que ese mundo y ese orden le suscitan. Ubicada en el periodo comprendido entre 1920 y 1975 en Madrid, Adán Nada nos refiere las andanzas de un niño abandonado a la puerta de una inclusa, el cual, por avatares que no es capaz de comprender del todo, vive experiencias como pícaro, vagabundo, soldado, héroe condecorado, miserable circense y hasta escritor, sin haber merecido ninguna de esas vivencias, o como si fueran los sucesos los que le eligieron a él para que los experimentara.
Porque Adán ha nacido con prácticamente todas las carencias: no es inteligente, no es fuerte, no es atractivo, carece de todo don y le sobran las faltas. Es aún más estúpido de lo que lo parece y más ingenuo que si permanentemente acabara de ser alumbrado; pero tiene el corazón tan limpio y puro como el más bello diamante y, desde luego, infinitamente más que todos los guapos, fuertes e inteligentes del mundo juntos, y es esta pureza de corazón la que le conduce de fracaso en fracaso desde su primera infancia, convirtiéndose a la vez en el hazmereír de todos y en un risible sparring de la vida.
Un ser que, aún ante los mayores descalabros, las más terribles de las desgracias o las más injuriosas de las ofensas, siempre tiene lista una sonrisa franca, desaborlada, sincera... y estúpida como él, y como él limpia, sincera y verdadera. Una obra que mezcla en disímiles dosis la ingenuidad de un alma pura, la picaresca de la supervivencia, el pánico a la misma vida y la certeza de que nada hay que controlen o puedan controlar los hombres, como si sus propios destinos estuvieran escritos en piedra desde antes que nacieran, pues que ni lo bueno ni lo malo eligen, sino que todo les sobreviene precisamente en el justo momento que ha de hacerlo y casi siempre sorprendiéndolos.
La ternura, el amor en su dimensión más pura, se alean en esta novela en una formidable fórmula con el dolor y la geometría del fracaso, produciendo destellos de existencialismo que hace reflexionar al espectador ?en ocasiones con risas y otras con enardecida rabia? sobre la naturaleza misma de la vida: ¿qué sentido tiene? ¿Para qué vivimos? ¿Qué ganamos o qué perdemos siendo esto o lo contrario? ¿Cuál es el valor real de las cosas, las experiencias y los sucesos? ¿Tienen consecuencias nuestros actos? Preguntas que el espectador, escena a escena, ira deshojando, tal vez ganándose una costosa respuesta con cada episodio de vida, sea éste cómico o trágico..
Un paseo por las páginas más oscuras del tiempo histórico en que se encuadra la trama, pero iluminadas con la luz de una inocencia que jamás se rinde y es capaz de ver, incluso entre las tinieblas, paraísos que no existen sino dentro de su propio corazón.
« Adán Nada » es, sobre todo, una obra que muestra la semblanza de un mundo que se descuartiza en el sufrimiento, el horror y la muerte, vistos a través de la mirada de la inocencia más extrema, encarnada en el propio Adán, el cual es incapaz en muchas ocasiones de gestionar las emociones que ese mundo y ese orden le suscitan. Ubicada en el periodo comprendido entre 1920 y 1975 en Madrid, Adán Nada nos refiere las andanzas de un niño abandonado a la puerta de una inclusa, el cual, por avatares que no es capaz de comprender del todo, vive experiencias como pícaro, vagabundo, soldado, héroe condecorado, miserable circense y hasta escritor, sin haber merecido ninguna de esas vivencias, o como si fueran los sucesos los que le eligieron a él para que los experimentara.
Porque Adán ha nacido con prácticamente todas las carencias: no es inteligente, no es fuerte, no es atractivo, carece de todo don y le sobran las faltas. Es aún más estúpido de lo que lo parece y más ingenuo que si permanentemente acabara de ser alumbrado; pero tiene el corazón tan limpio y puro como el más bello diamante y, desde luego, infinitamente más que todos los guapos, fuertes e inteligentes del mundo juntos, y es esta pureza de corazón la que le conduce de fracaso en fracaso desde su primera infancia, convirtiéndose a la vez en el hazmereír de todos y en un risible sparring de la vida.
Un ser que, aún ante los mayores descalabros, las más terribles de las desgracias o las más injuriosas de las ofensas, siempre tiene lista una sonrisa franca, desaborlada, sincera... y estúpida como él, y como él limpia, sincera y verdadera. Una obra que mezcla en disímiles dosis la ingenuidad de un alma pura, la picaresca de la supervivencia, el pánico a la misma vida y la certeza de que nada hay que controlen o puedan controlar los hombres, como si sus propios destinos estuvieran escritos en piedra desde antes que nacieran, pues que ni lo bueno ni lo malo eligen, sino que todo les sobreviene precisamente en el justo momento que ha de hacerlo y casi siempre sorprendiéndolos.
La ternura, el amor en su dimensión más pura, se alean en esta novela en una formidable fórmula con el dolor y la geometría del fracaso, produciendo destellos de existencialismo que hace reflexionar al espectador ?en ocasiones con risas y otras con enardecida rabia? sobre la naturaleza misma de la vida: ¿qué sentido tiene? ¿Para qué vivimos? ¿Qué ganamos o qué perdemos siendo esto o lo contrario? ¿Cuál es el valor real de las cosas, las experiencias y los sucesos? ¿Tienen consecuencias nuestros actos? Preguntas que el espectador, escena a escena, ira deshojando, tal vez ganándose una costosa respuesta con cada episodio de vida, sea éste cómico o trágico..
Un paseo por las páginas más oscuras del tiempo histórico en que se encuadra la trama, pero iluminadas con la luz de una inocencia que jamás se rinde y es capaz de ver, incluso entre las tinieblas, paraísos que no existen sino dentro de su propio corazón.