Edgar Poe (1809-1849) commence à écrire en 1829. Considéré comme un poète maudit, ses écrits cauchemardesques et fantastiques sont aujourd'hui considérés comme précurseurs du surréalisme. C'est grâce aux traductions de Charles Baudelaire qu'il est connu en France.
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Littérature d'Espagne du Siècle d'or à aujourd'hui
Cuentos Clásicos del Norte, II. .
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- Nombre de pages124
- PrésentationBroché
- Poids0.206 kg
- Dimensions17,0 cm × 22,0 cm × 0,7 cm
- ISBN979-10-419-3738-7
- EAN9791041937387
- Date de parution02/05/2023
- ÉditeurCulturea
Résumé
Había soportado lo mejor posible los mil pequenos agravios de Fortunato ; pero cuando se atrevió a llegar hasta el ultraje, juré que había de vengarme. Vosotros, que tan bien conocéis mi temperamento, no supondréis que pronuncié la más ligera amenaza. Algún día me vengaría ; esto era definitivo ; pero la misma decisión que abrigaba, excluía toda idea de correr el menor riesgo. No solamente era necesario castigar, sino castigar con impunidad.
No se repara un agravio cuando la reparación se vuelve en contra del justiciero ; ni tampoco se repara cuando no se hace sentir al ofensor de qué parte proviene el castigo. Es necesario tener presente que jamás había dado a Fortunato, ni por medio de palabras ni de acciones, ocasión de sospechar de mi buena voluntad. Continué sonriéndole siempre, como era mi deseo, y él no se apercibió de que ahora sonreía yo al pensamiento de su inmolación.
Fortunato tenía un punto débil, aunque en otras cosas era hombre que inspiraba respeto y aun temor. Preciábase de ser gran conocedor de vinos. Muy pocos italianos tienen el verdadero espíritu de aficionados. La mayor parte regula su entusiasmo según el momento y la oportunidad, para estafar a los millonarios ingleses y austriacos. En materia de pinturas y de joyas, Fortunato era tan charlatán como sus compatriotas ; pero tratándose de vinos antiguos era sincero.
A este respecto yo valía tanto como él materialmente : era hábil conocedor de las vendimias italianas, y compraba grandes cantidades siempre que me era posible.
No se repara un agravio cuando la reparación se vuelve en contra del justiciero ; ni tampoco se repara cuando no se hace sentir al ofensor de qué parte proviene el castigo. Es necesario tener presente que jamás había dado a Fortunato, ni por medio de palabras ni de acciones, ocasión de sospechar de mi buena voluntad. Continué sonriéndole siempre, como era mi deseo, y él no se apercibió de que ahora sonreía yo al pensamiento de su inmolación.
Fortunato tenía un punto débil, aunque en otras cosas era hombre que inspiraba respeto y aun temor. Preciábase de ser gran conocedor de vinos. Muy pocos italianos tienen el verdadero espíritu de aficionados. La mayor parte regula su entusiasmo según el momento y la oportunidad, para estafar a los millonarios ingleses y austriacos. En materia de pinturas y de joyas, Fortunato era tan charlatán como sus compatriotas ; pero tratándose de vinos antiguos era sincero.
A este respecto yo valía tanto como él materialmente : era hábil conocedor de las vendimias italianas, y compraba grandes cantidades siempre que me era posible.











