Gustavo Héctor Mahon vivió durante diecisiete años la misión en Angola, tiempo que alternó con estudios en el entonces Zaire y en Roma. Es Profesor en Filosofía y Pedagogía y Licenciado en Teología. Está casado con Berenice y es papá de Sofía y Agustín, quienes acompañan su camino. Actualmente se desempeña como Rector de un colegio secundario y Profesor de Filosofía y Pedagogía. Fuertemente identificado con el carisma salesiano, su vida y su tarea educativa buscan mantener viva la pasión por los jóvenes, la fe y la memoria de lo compartido.
Joaquín Emilio "El Zurdo" Tabares
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- FormatePub
- ISBN8233940361
- EAN9798233940361
- Date de parution10/01/2026
- Protection num.pas de protection
- Infos supplémentairesepub
- ÉditeurLinda Balsamo
Résumé
Cuando uno dice Barbosa no está nombrando solo un pueblo: está nombrando un río, montañas, veredas, trapiches y una manera de vivir donde la palabra vale y la familia sostiene. En ese paisaje, durante casi todo el siglo XX, se movió la vida de Joaquín Emilio Tabares, "El Zurdo": músico, trabajador del campo y hombre de casa, de esos que no se agrandan, pero dejan huella. Este libro no nació como "un proyecto" sino como memoria compartida.
No busca la voz única ni la estatua: se arma con muchas voces - esposa, hijas, hijos, yernos, nietos, nietas, vecinos, amigos, compañeros de música- que recuerdan, discuten, corrigen y vuelven sobre lo vivido hasta que la historia respira. Avanza por escenas: . una mañana de trapiche, . un corredor con café, . la lira envuelta en un trapo, . una casa levantada a pulso, . una bendición antes de dormir, .
una risa que corta el cansancio. Aquí aparecen la infancia y la escuela breve, los oficios duros y aprendidos mirando, el noviazgo y el matrimonio, los viajes por veredas, el modo de criar, las mudanzas, los silencios. Y, atravesándolo todo, la música: la lira como compañía y como reunión; no como adorno, sino como lenguaje familiar. El Zurdo tocaba sin escenario: donde lo sentaran, con lo que hubiera, y con eso iba "enderezando por dentro" a los suyos.
Con los años llegaron los reconocimientos: el concierto-homenaje en la Universidad de Antioquia (1989), el homenaje de la Colonia de Barbosa por sus 50 años de vida artística (1991) y el encuentro en el Auditorio de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín (1995). Pero el libro insiste en lo esencial: después del aplauso, vuelve la misma sencillez, el trabajo diario y el cariño de la gente. El resultado es un retrato cercano de un hombre que no hizo ruido, pero dejó sonido: una música que todavía acompaña y una vida que, contada en familia, termina siendo memoria de un pueblo.
En el relato, Gustavo H. Mahon, esposo de una nieta, es quien sostiene el hilo: escucha, pregunta, busca fechas, rescata nombres y acomoda lo vivido para que la emoción no lo desordene. Así, la memoria se vuelve historia de veredas, familias, músicos y encuentros. La música -pasillos, bambucos, valses- entra y sale con naturalidad, como tinto que va y viene por la mesa. Leer estas páginas es asomarse a una Antioquia cotidiana: manos con olor a panela, sombreros sobre la silla, trabajo duro y ternura.
Y es reencontrarse con una certeza simple: hay vidas que no necesitan grandilocuencia para ser grandes; basta con contarlas bien.
No busca la voz única ni la estatua: se arma con muchas voces - esposa, hijas, hijos, yernos, nietos, nietas, vecinos, amigos, compañeros de música- que recuerdan, discuten, corrigen y vuelven sobre lo vivido hasta que la historia respira. Avanza por escenas: . una mañana de trapiche, . un corredor con café, . la lira envuelta en un trapo, . una casa levantada a pulso, . una bendición antes de dormir, .
una risa que corta el cansancio. Aquí aparecen la infancia y la escuela breve, los oficios duros y aprendidos mirando, el noviazgo y el matrimonio, los viajes por veredas, el modo de criar, las mudanzas, los silencios. Y, atravesándolo todo, la música: la lira como compañía y como reunión; no como adorno, sino como lenguaje familiar. El Zurdo tocaba sin escenario: donde lo sentaran, con lo que hubiera, y con eso iba "enderezando por dentro" a los suyos.
Con los años llegaron los reconocimientos: el concierto-homenaje en la Universidad de Antioquia (1989), el homenaje de la Colonia de Barbosa por sus 50 años de vida artística (1991) y el encuentro en el Auditorio de la Biblioteca Pública Piloto de Medellín (1995). Pero el libro insiste en lo esencial: después del aplauso, vuelve la misma sencillez, el trabajo diario y el cariño de la gente. El resultado es un retrato cercano de un hombre que no hizo ruido, pero dejó sonido: una música que todavía acompaña y una vida que, contada en familia, termina siendo memoria de un pueblo.
En el relato, Gustavo H. Mahon, esposo de una nieta, es quien sostiene el hilo: escucha, pregunta, busca fechas, rescata nombres y acomoda lo vivido para que la emoción no lo desordene. Así, la memoria se vuelve historia de veredas, familias, músicos y encuentros. La música -pasillos, bambucos, valses- entra y sale con naturalidad, como tinto que va y viene por la mesa. Leer estas páginas es asomarse a una Antioquia cotidiana: manos con olor a panela, sombreros sobre la silla, trabajo duro y ternura.
Y es reencontrarse con una certeza simple: hay vidas que no necesitan grandilocuencia para ser grandes; basta con contarlas bien.













