VOLUMEN IV: EL LADO DEL LOBONadie elige bien cuando está roto. Seraphine lo sabe, y aun así camina de regreso al bosque. No por Kael, se dice. Por la verdad. Por lo que queda de ella misma cuando le quitan la identidad que le construyeron. Pero el bosque le devuelve algo que no esperaba: una comunidad que no la define por su sangre sino por sus actos, una segunda de manada que le entrega su daga más valiosa sin una sola palabra, y un hombre que se transforma ante ella deliberadamente, como un acto de confianza que no necesita palabras.
Con los Cazadores de Aldric a un día de marcha y el Consejo de Alfas exigiendo sangre, Seraphine y Kael tienen pocas horas y un plan con escasas probabilidades de éxito. Las usan bien. Cuando ya no tienes nada que perder, por fin puedes elegir qué quieres ganar.
VOLUMEN IV: EL LADO DEL LOBONadie elige bien cuando está roto. Seraphine lo sabe, y aun así camina de regreso al bosque. No por Kael, se dice. Por la verdad. Por lo que queda de ella misma cuando le quitan la identidad que le construyeron. Pero el bosque le devuelve algo que no esperaba: una comunidad que no la define por su sangre sino por sus actos, una segunda de manada que le entrega su daga más valiosa sin una sola palabra, y un hombre que se transforma ante ella deliberadamente, como un acto de confianza que no necesita palabras.
Con los Cazadores de Aldric a un día de marcha y el Consejo de Alfas exigiendo sangre, Seraphine y Kael tienen pocas horas y un plan con escasas probabilidades de éxito. Las usan bien. Cuando ya no tienes nada que perder, por fin puedes elegir qué quieres ganar.