Mateo Villanueva construyó su carrera escena por escena durante quince años. Nicolás Salazar la casi destruyó con un artículo en quince minutos. Cuando una crisis de financiamiento obliga a la productora a salvar su película más ambiciosa, la solución es tan absurda como inevitable: los dos deben aparecer juntos en público como pareja durante doce semanas de rodaje. Mateo acepta porque no tiene otra opción.
Nico acepta porque necesita el acceso. Ninguno de los dos acepta que la actuación podría volverse algo distinto.
Mateo Villanueva construyó su carrera escena por escena durante quince años. Nicolás Salazar la casi destruyó con un artículo en quince minutos. Cuando una crisis de financiamiento obliga a la productora a salvar su película más ambiciosa, la solución es tan absurda como inevitable: los dos deben aparecer juntos en público como pareja durante doce semanas de rodaje. Mateo acepta porque no tiene otra opción.
Nico acepta porque necesita el acceso. Ninguno de los dos acepta que la actuación podría volverse algo distinto.