Valentina Reyes lleva tres años siendo intocable. Mejor promedio, mejor investigadora, mejor estudiante de la universidad más exigente del mundo. Aldervane es su reino y ella lo construyó punto por punto, sacrificio por sacrificio, desde Guadalajara hasta Edimburgo. No hay lugar para imprevistos en su agenda perfectamente calibrada. Hasta que aparece él. Mateo Alcántara llega como estudiante de intercambio con una sonrisa que no pide permiso y la irritante costumbre de sentarse exactamente donde ella no quiere que se siente.
No es arrogante. No es agresivo. Es algo mucho peor: es bueno. Tan bueno que en tres semanas su nombre aparece donde solo ha estado el de ella, y lo hace con una ligereza que a Valentina le resulta casi ofensiva. Lo más molesto no es que la supere en el primer examen. Lo más molesto es que cuando argumenta -cuando de verdad abre la boca sobre neurociencia, sobre conciencia, sobre las cosas que a ella le importan más que nada- es imposible no escucharlo.
Valentina escribe en su agenda: "Ignorar." Lo subraya dos veces. No funciona. El primer volumen de « La Excepción a Mis Reglas » es una declaración de guerra intelectual, una presentación de dos mentes extraordinarias colisionando, y el inicio de algo que ninguno de los dos sabe todavía nombrar.
Valentina Reyes lleva tres años siendo intocable. Mejor promedio, mejor investigadora, mejor estudiante de la universidad más exigente del mundo. Aldervane es su reino y ella lo construyó punto por punto, sacrificio por sacrificio, desde Guadalajara hasta Edimburgo. No hay lugar para imprevistos en su agenda perfectamente calibrada. Hasta que aparece él. Mateo Alcántara llega como estudiante de intercambio con una sonrisa que no pide permiso y la irritante costumbre de sentarse exactamente donde ella no quiere que se siente.
No es arrogante. No es agresivo. Es algo mucho peor: es bueno. Tan bueno que en tres semanas su nombre aparece donde solo ha estado el de ella, y lo hace con una ligereza que a Valentina le resulta casi ofensiva. Lo más molesto no es que la supere en el primer examen. Lo más molesto es que cuando argumenta -cuando de verdad abre la boca sobre neurociencia, sobre conciencia, sobre las cosas que a ella le importan más que nada- es imposible no escucharlo.
Valentina escribe en su agenda: "Ignorar." Lo subraya dos veces. No funciona. El primer volumen de « La Excepción a Mis Reglas » es una declaración de guerra intelectual, una presentación de dos mentes extraordinarias colisionando, y el inicio de algo que ninguno de los dos sabe todavía nombrar.