El juego del palo negro Orígenes republicanos, guerras civiles, pérdida de Panamá y violencia política. Historia Militar de Colombia-Guerras civiles y violencia politica, #7
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- FormatePub
- ISBN978-0-463-32752-4
- EAN9780463327524
- Date de parution22/09/2019
- Protection num.pas de protection
- Infos supplémentairesepub
- ÉditeurBluewater
Résumé
La revolución estalló en firme el 18 de octubre de 1899, fecha en la cual hubo pronunciamientos en el sur de Santander. Ese día ocurrió un levantamiento en Zapatoca, liderado por Eduardo Rueda Rueda, un masón que era a la vez propietario y rector del Colegio Liberal de esa ciudad. A él se unieron algunos de sus alumnos y los alzados procedentes de la aldea de San Vicente de Chucurí. La columna recién formada se puso en marcha hacia San Gil, ciudad acordada como punto inicial de reunión.
Los alzados se concentraron luego en la árida y poco poblada Mesa de los Santos o Gérira, cuartel general provisional desde donde divisaban la ciudad de Bucaramanga y al que llegaron también los alzados en El Socorro. Diez días duraron allí los insurgentes, dedicados a ejercicios militares diferentes a los de balística y tiro al blanco, pues carecían de materiales. Después de hacer entre ellos numerosos ascensos y nombramientos, decidieron salir a combatir.
Partieron hacia la cercana localidad de Piedecuesta, donde, según informes, se hallaban varios batallones del gobierno dotados de modernos fusiles norteamericanos, de los cuales, estaban seguros, muy pronto se iban a apoderar. Armados de una colección de antigüedades, entre las que sobresalían revólveres personales, sables, trabucos, rifles de piedra de chispa y algunos "grasses" venezolanos ocultos desde la última revolución, los rebeldes bajaron de la Mesa de los Santos el 28 de octubre.
En la retaguardia llevaban, sobre un buey enjalmado, un cañón fabricado por los pronunciados de Zapatoca con los restos de una vulcanizadora donada por un simpatizante conservador. Iban a la espera del primer combate para probarlo, guardando para la ocasión el único par de proyectiles.
Los alzados se concentraron luego en la árida y poco poblada Mesa de los Santos o Gérira, cuartel general provisional desde donde divisaban la ciudad de Bucaramanga y al que llegaron también los alzados en El Socorro. Diez días duraron allí los insurgentes, dedicados a ejercicios militares diferentes a los de balística y tiro al blanco, pues carecían de materiales. Después de hacer entre ellos numerosos ascensos y nombramientos, decidieron salir a combatir.
Partieron hacia la cercana localidad de Piedecuesta, donde, según informes, se hallaban varios batallones del gobierno dotados de modernos fusiles norteamericanos, de los cuales, estaban seguros, muy pronto se iban a apoderar. Armados de una colección de antigüedades, entre las que sobresalían revólveres personales, sables, trabucos, rifles de piedra de chispa y algunos "grasses" venezolanos ocultos desde la última revolución, los rebeldes bajaron de la Mesa de los Santos el 28 de octubre.
En la retaguardia llevaban, sobre un buey enjalmado, un cañón fabricado por los pronunciados de Zapatoca con los restos de una vulcanizadora donada por un simpatizante conservador. Iban a la espera del primer combate para probarlo, guardando para la ocasión el único par de proyectiles.





