Noah era una de las figuras más admiradas del instituto. Además de destacar académicamente, pertenecía al cuadro de honor y era el mariscal de campo del equipo de fútbol americano. Su popularidad hacía que prácticamente todas las estudiantes repararan en él. Megan y Noah aprendieron a mantenerse al margen el uno del otro. Con el tiempo, incluso consiguieron convivir sin demasiados conflictos. Sin embargo, todo cambió aquella noche de año bisiesto, cuando las circunstancias los acercaron y sus corazones terminaron encontrando un vínculo inesperado.
Poco después, Noah recibió la oportunidad de firmar con un importante equipo profesional. Megan, convencida de que su relación podía convertirse en un obstáculo para el futuro que él había soñado, decidió alejarse de su lado sin revelarle que estaba esperando un hijo. Han transcurrido cuatro años desde entonces. Ambos han intentado reconstruir sus vidas por separado, creyendo que aquel capítulo había quedado atrás.
Hasta que Noah descubre que las obras de Megan serán presentadas en una galería. Movido por la curiosidad y por el deseo de descubrir qué había sido de aquella joven talentosa que alguna vez conoció, decide asistir a la exposición. Pero al llegar, se encontrará con un pequeño que lo recibirá sin que él pueda imaginar la verdad que se esconde detrás de esa inocente mirada: aquel niño es su propio hijo.
Noah era una de las figuras más admiradas del instituto. Además de destacar académicamente, pertenecía al cuadro de honor y era el mariscal de campo del equipo de fútbol americano. Su popularidad hacía que prácticamente todas las estudiantes repararan en él. Megan y Noah aprendieron a mantenerse al margen el uno del otro. Con el tiempo, incluso consiguieron convivir sin demasiados conflictos. Sin embargo, todo cambió aquella noche de año bisiesto, cuando las circunstancias los acercaron y sus corazones terminaron encontrando un vínculo inesperado.
Poco después, Noah recibió la oportunidad de firmar con un importante equipo profesional. Megan, convencida de que su relación podía convertirse en un obstáculo para el futuro que él había soñado, decidió alejarse de su lado sin revelarle que estaba esperando un hijo. Han transcurrido cuatro años desde entonces. Ambos han intentado reconstruir sus vidas por separado, creyendo que aquel capítulo había quedado atrás.
Hasta que Noah descubre que las obras de Megan serán presentadas en una galería. Movido por la curiosidad y por el deseo de descubrir qué había sido de aquella joven talentosa que alguna vez conoció, decide asistir a la exposición. Pero al llegar, se encontrará con un pequeño que lo recibirá sin que él pueda imaginar la verdad que se esconde detrás de esa inocente mirada: aquel niño es su propio hijo.