¿Qué pasaría si pudieras fabricar imanes que transmitieran pensamientos, crear plantas que brillaran en la oscuridad o escribir mensajes que solo tus aliados supieran leer? Mucho antes de que la ciencia moderna separara lo posible de lo fantástico, un noble napolitano se propuso reunir en un solo libro todos los secretos asombrosos que la naturaleza escondía, y demostrar que la verdadera magia no necesitaba demonios ni conjuros: solo observación, experimentos y una curiosidad sin límites.
Este compendio, publicado originalmente en 1589, es la obra maestra de Giambattista della Porta, el hombre que fundó la primera sociedad científica de la historia y cuyos experimentos ópticos inspiraron a Kepler y al propio Galileo. A lo largo de sus páginas descubrirás un universo donde la alquimia se codea con la botánica, el magnetismo con la criptografía, y la óptica con las recetas para manipular metales y destilar esencias.
Della Porta no se limita a repetir lo que dijeron los antiguos: pone a prueba cada afirmación, descarta lo que no resiste el examen y te invita a seguir sus pasos como un "mago natural", un filósofo experimental que aprende a leer las correspondencias ocultas entre los astros, las plantas, los animales y el cuerpo humano para producir maravillas útiles. Esta edición te ofrece la versión definitiva en veinte libros, la que el autor amplió y revisó durante más de treinta años, cuidadosamente traducida a un español moderno que respeta el rigor del texto original pero elimina las barreras de las viejas ediciones filológicas.
Pensada para lectores actuales, incluye además una introducción crítica que sitúa la obra en su contexto histórico, explica su azarosa relación con la Inquisición y revela por qué este clásico incómodo sigue siendo una lectura fascinante para cualquiera que quiera entender cómo nacieron la ciencia experimental y el asombro ante los fenómenos naturales. Añade a tu biblioteca este clásico redescubierto y asómate a un mundo donde la frontera entre maravilla y conocimiento todavía estaba por trazar.
¿Qué pasaría si pudieras fabricar imanes que transmitieran pensamientos, crear plantas que brillaran en la oscuridad o escribir mensajes que solo tus aliados supieran leer? Mucho antes de que la ciencia moderna separara lo posible de lo fantástico, un noble napolitano se propuso reunir en un solo libro todos los secretos asombrosos que la naturaleza escondía, y demostrar que la verdadera magia no necesitaba demonios ni conjuros: solo observación, experimentos y una curiosidad sin límites.
Este compendio, publicado originalmente en 1589, es la obra maestra de Giambattista della Porta, el hombre que fundó la primera sociedad científica de la historia y cuyos experimentos ópticos inspiraron a Kepler y al propio Galileo. A lo largo de sus páginas descubrirás un universo donde la alquimia se codea con la botánica, el magnetismo con la criptografía, y la óptica con las recetas para manipular metales y destilar esencias.
Della Porta no se limita a repetir lo que dijeron los antiguos: pone a prueba cada afirmación, descarta lo que no resiste el examen y te invita a seguir sus pasos como un "mago natural", un filósofo experimental que aprende a leer las correspondencias ocultas entre los astros, las plantas, los animales y el cuerpo humano para producir maravillas útiles. Esta edición te ofrece la versión definitiva en veinte libros, la que el autor amplió y revisó durante más de treinta años, cuidadosamente traducida a un español moderno que respeta el rigor del texto original pero elimina las barreras de las viejas ediciones filológicas.
Pensada para lectores actuales, incluye además una introducción crítica que sitúa la obra en su contexto histórico, explica su azarosa relación con la Inquisición y revela por qué este clásico incómodo sigue siendo una lectura fascinante para cualquiera que quiera entender cómo nacieron la ciencia experimental y el asombro ante los fenómenos naturales. Añade a tu biblioteca este clásico redescubierto y asómate a un mundo donde la frontera entre maravilla y conocimiento todavía estaba por trazar.