Hay culpas que no se confiesan. Hay palabras que llegan demasiado tarde. Cuando su padre enferma gravemente , ella regresa a la casa donde aprendió a callar. Entre paredes llenas de recuerdos, silencios antiguos y heridas nunca cerradas. deberá enfrentarse a una verdad que lleva años evitando. Él nunca supo pedir perdón. Ella no supo nunca como perdonar. En ese último crepúsculo compartido , el pasado vuelve con fuerza: una infancia marcada por la distancia , decisiones que cambiaron destinos y un amor que siempre existió, aunque jamás supieron nombrarlo.
Una novela que duele, que remueve, que abraza al lector y no la suelta. Si alguna vez has sentido que quedaron palabras sin decir , esta novela es para ti.
Hay culpas que no se confiesan. Hay palabras que llegan demasiado tarde. Cuando su padre enferma gravemente , ella regresa a la casa donde aprendió a callar. Entre paredes llenas de recuerdos, silencios antiguos y heridas nunca cerradas. deberá enfrentarse a una verdad que lleva años evitando. Él nunca supo pedir perdón. Ella no supo nunca como perdonar. En ese último crepúsculo compartido , el pasado vuelve con fuerza: una infancia marcada por la distancia , decisiones que cambiaron destinos y un amor que siempre existió, aunque jamás supieron nombrarlo.
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