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EIDAN Y LA INVASION DE ORCOS Y REPTILIANOS. EL LEGADO DE NADIE Y EIDAN, #19
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- FormatePub
- ISBN8233225437
- EAN9798233225437
- Date de parution10/03/2026
- Protection num.pas de protection
- Infos supplémentairesepub
- ÉditeurLinda Balsamo
Résumé
El cielo estaba cubierto de humo y nubes grises que flotaban pesadamentesobre la ciudad de cenizas. Kira y Olter corrían entre los escombros, saltando sobre barricadas derruidas, evitando los cráteres y los restos deedificios colapsados. Cada paso levantaba nubes de polvo y ceniza que semezclaban con el olor acre de la guerra y la destrucción. A lo lejos, se escuchaban los gritos de los supervivientes, corriendodesesperados entre las calles en llamas, buscando refugio en casassemi-destruidas o sótanos improvisados.
Pero el peligro era constante:orcos enormes, con armaduras pesadas y hachas gigantes, se movíanentre los escombros, aplastando todo a su paso, mientras los reptilianosde escamas brillantes atacaban con garras afiladas y ojos que brillabancon malicia.-Olter, debemos mantenernos juntos -dijo Kira, con la respiraciónagitada, mientras esquivaba un zarpazo de un reptiliano-. Cada segundocuenta, si caemos aquí, todo estará perdido.
Olter ajustó su escudo y levantó su espada, observando cómo los trolls seunían a la masacre, gigantescos y temibles, embistiendo sin piedad aquien se interpusiera en su camino. Los licántropos, aliados por su partecon los reptilianos en esta guerra, saltaban entre los edificios, derribandobarricadas y atacando con ferocidad.-Tenemos que descubrir las verdaderas intenciones de la Sombra -dijoKira, con determinación mientras bloqueaba un ataque de un orco con sumartillo de guerra-.
No podemos dejar que destruyan más vidas. La batalla era brutal. Cada golpe de Kira con su martillo y su hachaderribaba a un enemigo, mientras Olter, con su espada y escudo, protegíaa los supervivientes y repelía ataques de orcos y reptilianos. Losescombros volaban por los aires con cada choque, y los rugidos y gritosllenaban el aire. La ciudad del este estaba en llamas. Casas derruidas humeaban, callesllenas de cadáveres y escombros marcaban la devastación, y los pocossupervivientes que quedaban corrían buscando refugio, gritandodesesperados mientras los monstruos continuaban su avance implacable.
Los licántropos se movían ágilmente entre los escombros, mientras lostrolls levantaban escombros y los lanzaban contra todo lo que se moviera.-¡Vamos rápido! -gritó Kira, viendo a un grupo de humanos acorraladospor un orco enorme-. Tenemos que impedirlo antes de que maten a másgente. Olter asintió, jadeando, y ambos se lanzaron de nuevo al combate, corriendo entre fuego, polvo y gritos, listos para enfrentarse a los orcos, reptilianos, trolls y licántropos, dispuestos a hacer todo lo posible paraproteger la vida de los inocentes y evitar que la Sombra lograra sudevastador objetivo.
La batalla más dura de sus vidas apenas comenzaba, y Kira y Olterestaban preparados para luchar hasta el final, sabiendo que cada instantepodría decidir la supervivencia de la ciudad y de toda la humanidad.
Pero el peligro era constante:orcos enormes, con armaduras pesadas y hachas gigantes, se movíanentre los escombros, aplastando todo a su paso, mientras los reptilianosde escamas brillantes atacaban con garras afiladas y ojos que brillabancon malicia.-Olter, debemos mantenernos juntos -dijo Kira, con la respiraciónagitada, mientras esquivaba un zarpazo de un reptiliano-. Cada segundocuenta, si caemos aquí, todo estará perdido.
Olter ajustó su escudo y levantó su espada, observando cómo los trolls seunían a la masacre, gigantescos y temibles, embistiendo sin piedad aquien se interpusiera en su camino. Los licántropos, aliados por su partecon los reptilianos en esta guerra, saltaban entre los edificios, derribandobarricadas y atacando con ferocidad.-Tenemos que descubrir las verdaderas intenciones de la Sombra -dijoKira, con determinación mientras bloqueaba un ataque de un orco con sumartillo de guerra-.
No podemos dejar que destruyan más vidas. La batalla era brutal. Cada golpe de Kira con su martillo y su hachaderribaba a un enemigo, mientras Olter, con su espada y escudo, protegíaa los supervivientes y repelía ataques de orcos y reptilianos. Losescombros volaban por los aires con cada choque, y los rugidos y gritosllenaban el aire. La ciudad del este estaba en llamas. Casas derruidas humeaban, callesllenas de cadáveres y escombros marcaban la devastación, y los pocossupervivientes que quedaban corrían buscando refugio, gritandodesesperados mientras los monstruos continuaban su avance implacable.
Los licántropos se movían ágilmente entre los escombros, mientras lostrolls levantaban escombros y los lanzaban contra todo lo que se moviera.-¡Vamos rápido! -gritó Kira, viendo a un grupo de humanos acorraladospor un orco enorme-. Tenemos que impedirlo antes de que maten a másgente. Olter asintió, jadeando, y ambos se lanzaron de nuevo al combate, corriendo entre fuego, polvo y gritos, listos para enfrentarse a los orcos, reptilianos, trolls y licántropos, dispuestos a hacer todo lo posible paraproteger la vida de los inocentes y evitar que la Sombra lograra sudevastador objetivo.
La batalla más dura de sus vidas apenas comenzaba, y Kira y Olterestaban preparados para luchar hasta el final, sabiendo que cada instantepodría decidir la supervivencia de la ciudad y de toda la humanidad.






















