EIDAN EN LA ACADEMIA DE HÉROES 2. EL LEGADO DE NADIE Y EIDAN, #10
Par :Formats :
Disponible dans votre compte client Decitre ou Furet du Nord dès validation de votre commande. Le format ePub est :
- Compatible avec une lecture sur My Vivlio (smartphone, tablette, ordinateur)
- Compatible avec une lecture sur liseuses Vivlio
- Pour les liseuses autres que Vivlio, vous devez utiliser le logiciel Adobe Digital Edition. Non compatible avec la lecture sur les liseuses Kindle, Remarkable et Sony
, qui est-ce ?Notre partenaire de plateforme de lecture numérique où vous retrouverez l'ensemble de vos ebooks gratuitement
Pour en savoir plus sur nos ebooks, consultez notre aide en ligne ici
- FormatePub
- ISBN8232636746
- EAN9798232636746
- Date de parution14/12/2025
- Protection num.pas de protection
- Infos supplémentairesepub
- ÉditeurDraft2Digital
Résumé
Me escondía entre las sombras del pasillo del castillo, sintiendo que elcorazón me latía con fuerza. No estaba solo: Olter y Sara estaban a milado, con los ojos bien abiertos, atentos a cada movimiento. Sabíamos quelo que estábamos a punto de hacer era arriesgado, pero tambiénnecesario. Desde nuestra posición, podíamos observar a cinco figuras que nosresultaban familiares, pero que ahora nos parecían sospechosas.
Loscinco posibles infiltrados en la Academia: los profesores Gigante, laAnciana, el Niño, Kael, y el alumno Hako. Cada uno caminaba connaturalidad, como si nada ocurriera, pero nosotros sabíamos que no todoera lo que parecía."Debemos descubrir qué tramán", susurré, mientras mis amigos asentían. No podíamos permitir que la seguridad del castillo se viera comprometida. La misión que nos habíamos impuesto era clara: espiar, observar y reunircualquier indicio que nos confirmara si realmente alguno de ellos estababajo las órdenes de fuerzas oscuras.
El Gigante parecía absorto en sus papeles, revisando antiguos mapas yplanos, pero algo en su mirada me hizo sospechar. La Anciana, con sucaminar lento y medido, susurraba palabras que no lograba descifrar, perohabía un aura de misterio que nos ponía alerta. El Niño, siempre con esasonrisa traviesa, jugaba con un objeto que brillaba con luz propia. ¿erasolo un juguete o un artefacto secreto? Kael recorría los pasillos conseguridad, como si estuviera inspeccionando a todos, y Hako, tan cercanoa nosotros en la rutina diaria, permanecía inquieto, como si ocultara algo.
Cada paso, cada gesto, cada mirada contaba. No podíamos fallar. Sialguno de ellos era realmente un infiltrado, el futuro de la Academia y detodos nosotros estaba en juego. Yo, Eidan, junto a mis amigos Olter y Sara, estaba a punto de descubrirsecretos que cambiarían nuestra percepción del mundo. secretos quepondrían a prueba nuestra valentía, nuestra astucia y nuestra lealtad. Y mientras la noche caía sobre el castillo, no podíamos imaginar que esasimple vigilancia nos conduciría hacia aventuras más grandes de lo quejamás habíamos soñado.
Loscinco posibles infiltrados en la Academia: los profesores Gigante, laAnciana, el Niño, Kael, y el alumno Hako. Cada uno caminaba connaturalidad, como si nada ocurriera, pero nosotros sabíamos que no todoera lo que parecía."Debemos descubrir qué tramán", susurré, mientras mis amigos asentían. No podíamos permitir que la seguridad del castillo se viera comprometida. La misión que nos habíamos impuesto era clara: espiar, observar y reunircualquier indicio que nos confirmara si realmente alguno de ellos estababajo las órdenes de fuerzas oscuras.
El Gigante parecía absorto en sus papeles, revisando antiguos mapas yplanos, pero algo en su mirada me hizo sospechar. La Anciana, con sucaminar lento y medido, susurraba palabras que no lograba descifrar, perohabía un aura de misterio que nos ponía alerta. El Niño, siempre con esasonrisa traviesa, jugaba con un objeto que brillaba con luz propia. ¿erasolo un juguete o un artefacto secreto? Kael recorría los pasillos conseguridad, como si estuviera inspeccionando a todos, y Hako, tan cercanoa nosotros en la rutina diaria, permanecía inquieto, como si ocultara algo.
Cada paso, cada gesto, cada mirada contaba. No podíamos fallar. Sialguno de ellos era realmente un infiltrado, el futuro de la Academia y detodos nosotros estaba en juego. Yo, Eidan, junto a mis amigos Olter y Sara, estaba a punto de descubrirsecretos que cambiarían nuestra percepción del mundo. secretos quepondrían a prueba nuestra valentía, nuestra astucia y nuestra lealtad. Y mientras la noche caía sobre el castillo, no podíamos imaginar que esasimple vigilancia nos conduciría hacia aventuras más grandes de lo quejamás habíamos soñado.






















