OFFRE LISEUSES
Une liseuse achetée = une housse offerte* jusqu'au 21 juin
Littérature d'Espagne du Siècle d'or à aujourd'hui
La Prima Bela
Par : Formats :
Expédié sous 21 jours
Cet article sera commandé chez un fournisseur et vous sera envoyé 21 jours après la date de votre commande.
- Nombre de pages348
- PrésentationBroché
- Poids0.542 kg
- Dimensions17,0 cm × 22,0 cm × 1,9 cm
- ISBN979-10-419-3487-4
- EAN9791041934874
- Date de parution13/04/2023
- ÉditeurCulturea
Résumé
Hacia mediados del mes de julio del ano de 1838, uno de esos coches recientemente puestos en circulación por las plazas de París, llamados milores, rodaba por la calle de la Universidad, conduciendo a un hombre grueso, de mediana estatura, vestido con el uniforme de la Guardia Nacional. Entre el número de esos parisienses acusados de ser tan espirituales encuéntranse los que se creen infinitamente mejor de uniforme que con su traje ordinario, y que suponen en las mujeres gustos lo bastante depravados como para imaginar que han de verse favorablemente impresionadas ante el aspecto de una gorra de pelo y por el arnés militar.
El rostro de aquel capitán, perteneciente a la segunda legión, respiraba una propia satisfacción, que hacía resplandecer su tez encendida de color y su rostro medianamente mofletudo. Ante aquella aureola que la riqueza adquirida en el comercio pone en la frente de los tenderos ya retirados, adivinábase en el capitán a uno de los elegidos de París, por lo menos antiguo adjunto de su distrito. Creed también que no faltaba la cinta de la Legión de Honor sobre su pecho, arrogantemente combado a la prusiana.
Instalado altivamente en el rincón del milor, aquel hombre condecorado dejaba errar sus miradas sobre los transeúntes que, a menudo, en París, recogen de este modo agradables sonrisas dirigidas a hermosos ojos ausentes.
El rostro de aquel capitán, perteneciente a la segunda legión, respiraba una propia satisfacción, que hacía resplandecer su tez encendida de color y su rostro medianamente mofletudo. Ante aquella aureola que la riqueza adquirida en el comercio pone en la frente de los tenderos ya retirados, adivinábase en el capitán a uno de los elegidos de París, por lo menos antiguo adjunto de su distrito. Creed también que no faltaba la cinta de la Legión de Honor sobre su pecho, arrogantemente combado a la prusiana.
Instalado altivamente en el rincón del milor, aquel hombre condecorado dejaba errar sus miradas sobre los transeúntes que, a menudo, en París, recogen de este modo agradables sonrisas dirigidas a hermosos ojos ausentes.





