En este segundo volumen, la trama se sumerge en una atmósfera de tensión psicológica y metodológica. Tras dejar de tomar de forma regular el filtro que atenúa su percepción hiperdesarrollada, Soren lidia con el paulatino retorno de sus capacidades somatosensoriales y de las emociones asociadas (el sobresalto, el cansancio y la vergüenza). A través del hallazgo de un expediente tachado de manera quirúrgica y de un artículo científico de hace veinticuatro años, descubre una verdad reveladora: no fue creado ni modificado en un laboratorio; sus habilidades eran inherentes a él desde la infancia.
El filtro nunca sirvió para contener lo que era capaz de hacer, sino para limitar lo que podía sentir y evitar que reconstruyera la noche crucial vivida a los diecisiete años. Decidido a armar el rompecabezas de su pasado sin dejarse manipular por la organización que lo vigila, Soren diseña ensayos metrológicos en sí mismo para acceder a sus recuerdos de Arnes, mientras se enfrenta a la escasez de su reserva de cápsulas y rastrea la pista de Adrian Vale Ostrom.
De forma paralela, la investigadora Nora Veyne enfrenta su propio dilema ético al cerrar de forma oficial el expediente 41-C mientras conserva, en secreto y por iniciativa propia, las pruebas omitidas para buscar respuestas sobre el destino del menor involucrado.
En este segundo volumen, la trama se sumerge en una atmósfera de tensión psicológica y metodológica. Tras dejar de tomar de forma regular el filtro que atenúa su percepción hiperdesarrollada, Soren lidia con el paulatino retorno de sus capacidades somatosensoriales y de las emociones asociadas (el sobresalto, el cansancio y la vergüenza). A través del hallazgo de un expediente tachado de manera quirúrgica y de un artículo científico de hace veinticuatro años, descubre una verdad reveladora: no fue creado ni modificado en un laboratorio; sus habilidades eran inherentes a él desde la infancia.
El filtro nunca sirvió para contener lo que era capaz de hacer, sino para limitar lo que podía sentir y evitar que reconstruyera la noche crucial vivida a los diecisiete años. Decidido a armar el rompecabezas de su pasado sin dejarse manipular por la organización que lo vigila, Soren diseña ensayos metrológicos en sí mismo para acceder a sus recuerdos de Arnes, mientras se enfrenta a la escasez de su reserva de cápsulas y rastrea la pista de Adrian Vale Ostrom.
De forma paralela, la investigadora Nora Veyne enfrenta su propio dilema ético al cerrar de forma oficial el expediente 41-C mientras conserva, en secreto y por iniciativa propia, las pruebas omitidas para buscar respuestas sobre el destino del menor involucrado.