Entre las figuras más notables del Antiguo Testamento, el rey Salomón destaca no solo por su reinado próspero y la construcción del Templo de Jerusalén, sino también por la tradición de sabiduría que le rodea. Salomón, hijo del rey David y Betsabé, fue célebre por la profundidad de su juicio y por su fama como monarca justo y sabio. El nombre de Salomón evoca la imagen de un hombre al que Dios concedió un don único: un corazón sabio y entendido; un maestro de vida, que dejó a su pueblo y a la humanidad un tesoro de sabiduría inspirado por el Señor.
A lo largo de los siglos, se han conservado bajo su nombre varios escritos sapienciales y poéticos que forman parte esencial del patrimonio espiritual de Israel y de la Iglesia.
A lo largo de los siglos, se han conservado bajo su nombre varios escritos sapienciales y poéticos que forman parte esencial del patrimonio espiritual de Israel y de la Iglesia.










