Una versión satírica y grotesca de la banda del Peugeot y del daño que esta panda de facinerosos ha causado -y sigue causando- a nuestro país.
Se escribe con la vana ilusión de que lo relatado en el último capítulo se convierta en realidad y que estos malandrines paguen por sus tropelías.
Es todo tan vomitivo; repugnante; sórdido y soez, que el autor ha tenido que sacar -en clave de sátira-toda la bilis acumulada como una especie de terapia, una válvula de escape para sus desilusiones y esperanzas.
Porque no solo -que también-, el presente sino que conociendo lo cerril que es la izquierda española, el futuro no es que sea negro, es que será trágico, porque ¿alguien duda de que cuando pierdan el poder no van a convertir las calles en un infierno?
Y los ajustes económicos -necesarios e imprescindibles-que el nuevo gobierno tendrá que implantar y los ciudadanos sufrir serán tan descomunales que no los podremos soportar.
Una versión satírica y grotesca de la banda del Peugeot y del daño que esta panda de facinerosos ha causado -y sigue causando- a nuestro país.
Se escribe con la vana ilusión de que lo relatado en el último capítulo se convierta en realidad y que estos malandrines paguen por sus tropelías.
Es todo tan vomitivo; repugnante; sórdido y soez, que el autor ha tenido que sacar -en clave de sátira-toda la bilis acumulada como una especie de terapia, una válvula de escape para sus desilusiones y esperanzas.
Porque no solo -que también-, el presente sino que conociendo lo cerril que es la izquierda española, el futuro no es que sea negro, es que será trágico, porque ¿alguien duda de que cuando pierdan el poder no van a convertir las calles en un infierno?
Y los ajustes económicos -necesarios e imprescindibles-que el nuevo gobierno tendrá que implantar y los ciudadanos sufrir serán tan descomunales que no los podremos soportar.