Eunice Miller soñaba con un nuevo comienzo y una carrera brillante en el mundo editorial parisino. Solo tenía un plan: triunfar. Lo que no había previsto era a Brad Samuelson. Recién llegado de Estados Unidos para tomar las riendas de la empresa familiar, Brad es el heredero que nadie esperaba. Brillante, carismático y con un acento francés desconcertantemente perfecto, posee una arrogancia capaz de hacer temblar los muros.
Desde el momento de su llegada, la guerra queda declarada. Sin embargo, entre reuniones eléctricas y expedientes ardientes, el odio da paso a una tensión devastadora. Las miradas se prolongan y las pullas se convierten en juegos de seducción. Eunice sabe que debe mantener las distancias: él es su jefe, un fruto prohibido demasiado seguro de sí mismo.
Eunice Miller soñaba con un nuevo comienzo y una carrera brillante en el mundo editorial parisino. Solo tenía un plan: triunfar. Lo que no había previsto era a Brad Samuelson. Recién llegado de Estados Unidos para tomar las riendas de la empresa familiar, Brad es el heredero que nadie esperaba. Brillante, carismático y con un acento francés desconcertantemente perfecto, posee una arrogancia capaz de hacer temblar los muros.
Desde el momento de su llegada, la guerra queda declarada. Sin embargo, entre reuniones eléctricas y expedientes ardientes, el odio da paso a una tensión devastadora. Las miradas se prolongan y las pullas se convierten en juegos de seducción. Eunice sabe que debe mantener las distancias: él es su jefe, un fruto prohibido demasiado seguro de sí mismo.