Cuarenta y cinco años después del Primer Contacto, la Tierra ha cambiado menos de lo que cabría esperar. Aunque la convivencia interespecie es ahora una realidad cotidiana, las personas siguen enfrentándose a los mismos desafíos. Los prejuicios ya existían en nuestro planeta desde mucho antes de convivir con otra especie inteligente y eso no cambió con la llegada de las que ahora son conocidas como centáurides, nuestras autoproclamadas hermanas de más allá de las estrellas.
Estas nobles criaturas, provenientes de un planeta que orbita Alfa Centauri A, son a veces víctimas del escrutinio de humanos que parecen haber olvidado que ellas no son más que personas con el doble de extremidades que nosotros. Si vinieron con la intención de conquistar algo, no fue otra cosa que nuestros corazones. Elara, la hija de la mujer cuya mano fue la primera en estrechar la de una centáuride, siguió el ejemplo de su madre.
Tras decidir con tan solo once años el rumbo que quería que tomase su vida, ese camino la unió al de una joven centáuride conocida como Himalia. Desde ese día, son inseparables y Elara la adora como la persona que le salvó la vida en su momento más oscuro. Fue gracias a su apoyo que Elara es conocida hoy como la mujer que obró el milagro. Un milagro que acaba de salir a la luz. Secuela de la novela Alfa Centáuride.
Cuarenta y cinco años después del Primer Contacto, la Tierra ha cambiado menos de lo que cabría esperar. Aunque la convivencia interespecie es ahora una realidad cotidiana, las personas siguen enfrentándose a los mismos desafíos. Los prejuicios ya existían en nuestro planeta desde mucho antes de convivir con otra especie inteligente y eso no cambió con la llegada de las que ahora son conocidas como centáurides, nuestras autoproclamadas hermanas de más allá de las estrellas.
Estas nobles criaturas, provenientes de un planeta que orbita Alfa Centauri A, son a veces víctimas del escrutinio de humanos que parecen haber olvidado que ellas no son más que personas con el doble de extremidades que nosotros. Si vinieron con la intención de conquistar algo, no fue otra cosa que nuestros corazones. Elara, la hija de la mujer cuya mano fue la primera en estrechar la de una centáuride, siguió el ejemplo de su madre.
Tras decidir con tan solo once años el rumbo que quería que tomase su vida, ese camino la unió al de una joven centáuride conocida como Himalia. Desde ese día, son inseparables y Elara la adora como la persona que le salvó la vida en su momento más oscuro. Fue gracias a su apoyo que Elara es conocida hoy como la mujer que obró el milagro. Un milagro que acaba de salir a la luz. Secuela de la novela Alfa Centáuride.