I am a puppet that flies through the infinity of existence, between worlds, space, time and places, as I can.
Haikus y frases de una existencia
Par :Formats :
Disponible dans votre compte client Decitre ou Furet du Nord dès validation de votre commande. Le format ePub est :
- Compatible avec une lecture sur My Vivlio (smartphone, tablette, ordinateur)
- Compatible avec une lecture sur liseuses Vivlio
- Pour les liseuses autres que Vivlio, vous devez utiliser le logiciel Adobe Digital Edition. Non compatible avec la lecture sur les liseuses Kindle, Remarkable et Sony
, qui est-ce ?Notre partenaire de plateforme de lecture numérique où vous retrouverez l'ensemble de vos ebooks gratuitement
Pour en savoir plus sur nos ebooks, consultez notre aide en ligne ici
- FormatePub
- ISBN8224265763
- EAN9798224265763
- Date de parution27/12/2025
- Protection num.pas de protection
- Infos supplémentairesepub
- ÉditeurDraft2Digital
Résumé
El haiku, con su brevedad contundente, obliga a detenerse: no se puede leer deprisa, sería traicionarlo. Las frases que acompañan este viaje funcionan como ecos o umbrales; a veces iluminan, a veces interrogan, siempre invitan a que el lector termine el sentido dentro de sí. No hay aquí grandes discursos ni explicaciones: hay instantes. Un pájaro que cruza el cielo, un vaso que se rompe, una despedida sin estruendo, una esperanza que apenas se atreve a pronunciar su nombre.
Todo eso, que en la vida pasa de largo, aquí reclama su lugar. La voz de Anamileto Krob se mueve entre la melancolía y la resistencia íntima. Reconoce el dolor, lo mira de frente, pero se niega a convertirlo en destino. Prefiere trabajarlo como materia viva, como barro con el que modelar el sentido de los hechos. De ahí que muchos de estos haikus y frases sean, al mismo tiempo, confesión y un abrazo: hablan desde la soledad, pero no para glorificarla, sino para tender puentes al lector que también ha conocido la caída, el cansancio, el fracaso o la pérdida. Este libro propone una lectura lenta, casi ritual.
Tal vez lo más adecuado no sea devorarlo de principio a fin, sino abrirlo al azar, como quien consulta un mapa interior, y dejar que un verso o una frase acompañen el día. A veces bastará una sola línea para cambiar el tono de una tarde, para ofrecer un espejo inesperado a nuestro rostro o una grieta por donde entre un poco de aire fresco y reaviva nuestra luz. Quien se acerque a estas páginas no encontrará respuestas definitivas, pero sí preguntas bien afinadas, destellos de lucidez y una delicada ética de la ternura.
Porque al final, el gesto de Anamileto Krob es simple y profundo: tomar el dolor, la duda y la belleza cotidiana, y reducirlos a su forma más pura, confiando en que en esa concentración extrema, cada lector pueda reconocerse y quizás, sentirse un poco menos solo.
Todo eso, que en la vida pasa de largo, aquí reclama su lugar. La voz de Anamileto Krob se mueve entre la melancolía y la resistencia íntima. Reconoce el dolor, lo mira de frente, pero se niega a convertirlo en destino. Prefiere trabajarlo como materia viva, como barro con el que modelar el sentido de los hechos. De ahí que muchos de estos haikus y frases sean, al mismo tiempo, confesión y un abrazo: hablan desde la soledad, pero no para glorificarla, sino para tender puentes al lector que también ha conocido la caída, el cansancio, el fracaso o la pérdida. Este libro propone una lectura lenta, casi ritual.
Tal vez lo más adecuado no sea devorarlo de principio a fin, sino abrirlo al azar, como quien consulta un mapa interior, y dejar que un verso o una frase acompañen el día. A veces bastará una sola línea para cambiar el tono de una tarde, para ofrecer un espejo inesperado a nuestro rostro o una grieta por donde entre un poco de aire fresco y reaviva nuestra luz. Quien se acerque a estas páginas no encontrará respuestas definitivas, pero sí preguntas bien afinadas, destellos de lucidez y una delicada ética de la ternura.
Porque al final, el gesto de Anamileto Krob es simple y profundo: tomar el dolor, la duda y la belleza cotidiana, y reducirlos a su forma más pura, confiando en que en esa concentración extrema, cada lector pueda reconocerse y quizás, sentirse un poco menos solo.









