Tres años antes de El Profeta, Kahlil Gibran reunió en este pequeño volumen las parábolas y poemas que anuncian ya, en estado puro, los grandes temas que harían de él una de las voces espirituales más leídas del siglo XX. El Precursor apareció en Nueva York en 1920. En sus veinticinco piezas breves -diálogos, fábulas, salmos en prosa- habla un hombre que se llama a sí mismo « eco de una voz aún no oída » y que invita al lector a una intuición liberadora: cada uno es su propio heraldo.
No hay maestro fuera. Las torres que hoy levantamos serán mañana los cimientos de un yo más vasto. Aquí están ya el rey ermitaño que abandona su trono por un bosque, el santo que carga sobre sí los pecados ajenos para consolar al penitente, las cuatro ranas que disputan sobre quién mueve el tronco que las arrastra, el plutócrata que devora la tierra y bebe el mar, y el Precursor mismo despidiéndose desde el tejado de su casa al alba.
Una obra breve, intensa y de prosa luminosa, traducida íntegramente del inglés original de 1920, que se lee tanto como introducción ideal a Gibran como en compañía de El Profeta, Arena y espuma o El jardín del Profeta.« Eres tu propio precursor, y las torres que has edificado no son sino los cimientos de tu yo gigantesco ». Edición cuidada, con texto íntegro y sin abreviar.
Tres años antes de El Profeta, Kahlil Gibran reunió en este pequeño volumen las parábolas y poemas que anuncian ya, en estado puro, los grandes temas que harían de él una de las voces espirituales más leídas del siglo XX. El Precursor apareció en Nueva York en 1920. En sus veinticinco piezas breves -diálogos, fábulas, salmos en prosa- habla un hombre que se llama a sí mismo « eco de una voz aún no oída » y que invita al lector a una intuición liberadora: cada uno es su propio heraldo.
No hay maestro fuera. Las torres que hoy levantamos serán mañana los cimientos de un yo más vasto. Aquí están ya el rey ermitaño que abandona su trono por un bosque, el santo que carga sobre sí los pecados ajenos para consolar al penitente, las cuatro ranas que disputan sobre quién mueve el tronco que las arrastra, el plutócrata que devora la tierra y bebe el mar, y el Precursor mismo despidiéndose desde el tejado de su casa al alba.
Una obra breve, intensa y de prosa luminosa, traducida íntegramente del inglés original de 1920, que se lee tanto como introducción ideal a Gibran como en compañía de El Profeta, Arena y espuma o El jardín del Profeta.« Eres tu propio precursor, y las torres que has edificado no son sino los cimientos de tu yo gigantesco ». Edición cuidada, con texto íntegro y sin abreviar.