Eva Rollins pensaba que había tocado fondo. Un prometido a la fuga, un trabajo perdido y, la guinda del pastel, un accidente que le costó la voz. ¿Su único salvavidas? La terapia del habla. Pero su primera sesión la confronta con lo impensable: el Dr. Matthew Scott. Atractivo a rabiar, carismático... y dotado de una paciencia a toda prueba, excepto con ella. Eva, cínica y a la defensiva, no soporta su arrogancia.
Matthew, por su parte, parece deleitarse cruelmente en llevarla al límite. Cada sesión se transforma en una ardiente disputa verbal, donde las pullas vuelan más rápido que los progresos de Eva. Sin embargo, bajo las chispas de sus incesantes enfrentamientos, ruge una tensión eléctrica, una atracción prohibida que ninguno de los dos puede negar. Mientras Eva lucha por recuperar su voz y reconstruir su vida, Matthew la desafía y la presiona, revelando grietas insospechadas.
Pero ¿cómo creer en los milagros después de Navidad, especialmente cuando el tuyo tiene ojos azules, una sonrisa de muerte... y la osadía de volverte loca de rabia (y, tal vez, de amor)?
Eva Rollins pensaba que había tocado fondo. Un prometido a la fuga, un trabajo perdido y, la guinda del pastel, un accidente que le costó la voz. ¿Su único salvavidas? La terapia del habla. Pero su primera sesión la confronta con lo impensable: el Dr. Matthew Scott. Atractivo a rabiar, carismático... y dotado de una paciencia a toda prueba, excepto con ella. Eva, cínica y a la defensiva, no soporta su arrogancia.
Matthew, por su parte, parece deleitarse cruelmente en llevarla al límite. Cada sesión se transforma en una ardiente disputa verbal, donde las pullas vuelan más rápido que los progresos de Eva. Sin embargo, bajo las chispas de sus incesantes enfrentamientos, ruge una tensión eléctrica, una atracción prohibida que ninguno de los dos puede negar. Mientras Eva lucha por recuperar su voz y reconstruir su vida, Matthew la desafía y la presiona, revelando grietas insospechadas.
Pero ¿cómo creer en los milagros después de Navidad, especialmente cuando el tuyo tiene ojos azules, una sonrisa de muerte... y la osadía de volverte loca de rabia (y, tal vez, de amor)?