El cuento de la Princesa en el reino de las sombras: Una aventura de desarrollo personal Por Luis A. Tierrablanca M. En los rincones más oscuros de mi mundo, donde las sombras parecían tener vida propia, me encontré luchando contra demonios que amenazaban con consumir cada parte de mi ser.
Soy una princesa, no por sangre o título como me hicieron creer mis padres o mi sociedad, sino por la pelea diaria contra los fantasmas del alcoholismo, el tabaquismo, la ansiedad que me ahogaba con pensamientos recurrentes e intrusivos. Me despidieron del empleo que amaba, un golpe al cerebro que resonó profundamente en mi alma. Cada capítulo de mi vida estuvo marcado por recaídas en el alcohol, siempre estuve tentada por episodios de atracones de comida, porque buscaba calmar el vacío interior, y que hablar de la sombra de la infidelidad que se cernía sobre mi relación, sembrando dudas y dolor, creyendo que encontré a mi "príncipe azul".
La ansiedad era mi sombra constante, alimentando ciclos de desesperanza y debilidad de mi ser interior. Pero en medio de las sombras algo dentro de mí despertó, desperté de ese largo y eterno letargo. Un destello de fuerza, un relámpago de terminación, de decisión y de agallas me impulsó a cada desafío, enfrentando poco a poco, paso a paso, no fue un camino fácil. Hubo días de obscuridad profunda, momentos en que pensé que no podría.
Sin embargo, cada pequeño paso hacia la recuperación, con cada momento de claridad, en medio de confusión, encontré una parte de mí que era capaz de sanar, de creer, de perdonar y de seguir. Este es la marcha de las sombras hacia la luz, de la batalla hacia la recuperación. De cómo, a pesar de todo, puedes superar los obstáculos, y encontrar tu camino para un buen vivir.
El cuento de la Princesa en el reino de las sombras: Una aventura de desarrollo personal Por Luis A. Tierrablanca M. En los rincones más oscuros de mi mundo, donde las sombras parecían tener vida propia, me encontré luchando contra demonios que amenazaban con consumir cada parte de mi ser.
Soy una princesa, no por sangre o título como me hicieron creer mis padres o mi sociedad, sino por la pelea diaria contra los fantasmas del alcoholismo, el tabaquismo, la ansiedad que me ahogaba con pensamientos recurrentes e intrusivos. Me despidieron del empleo que amaba, un golpe al cerebro que resonó profundamente en mi alma. Cada capítulo de mi vida estuvo marcado por recaídas en el alcohol, siempre estuve tentada por episodios de atracones de comida, porque buscaba calmar el vacío interior, y que hablar de la sombra de la infidelidad que se cernía sobre mi relación, sembrando dudas y dolor, creyendo que encontré a mi "príncipe azul".
La ansiedad era mi sombra constante, alimentando ciclos de desesperanza y debilidad de mi ser interior. Pero en medio de las sombras algo dentro de mí despertó, desperté de ese largo y eterno letargo. Un destello de fuerza, un relámpago de terminación, de decisión y de agallas me impulsó a cada desafío, enfrentando poco a poco, paso a paso, no fue un camino fácil. Hubo días de obscuridad profunda, momentos en que pensé que no podría.
Sin embargo, cada pequeño paso hacia la recuperación, con cada momento de claridad, en medio de confusión, encontré una parte de mí que era capaz de sanar, de creer, de perdonar y de seguir. Este es la marcha de las sombras hacia la luz, de la batalla hacia la recuperación. De cómo, a pesar de todo, puedes superar los obstáculos, y encontrar tu camino para un buen vivir.