Se prometieron no caer de nuevo. Pero sus cuerpos recordaban lo que sus mentes fingían haber enterrado para siempre. Regresar al pueblo donde juró no volver a pisar no entraba en los planes de Sara Whitman. Pero cuando su abuela muere y le deja en herencia la casa familiar, no tiene más remedio que enfrentarse a los recuerdos que lleva diecinueve años intentando enterrar. Su objetivo es claro: reparar la propiedad, venderla y regresar a su impecable vida de consultora en la ciudad.
Sin ataduras. Sin distracciones. Sin hombres que le rompan el corazón. Lo que no esperaba era encontrarse con Daniel Moore.Él fue su primer amor. El hombre que le enseñó a sentir con el cuerpo y con el alma. El que le prometió amor eterno y lo destrozó todo en una sola noche. Ahora, con cuarenta y seis años, canas en las sienes y unas manos que aún recuerdan cómo encenderla, Daniel sigue siendo todo aquello de lo que Sara huyó. Cuando las circunstancias la obligan a permanecer cerca de él, la convivencia forzada se convierte en un terreno peligroso donde cada mirada y cada roce amenazan con resucitar una pasión que nunca se apagó del todo.
Día a día, las defensas se derrumban. Y entre noches de confesiones, besos robados y un deseo que diecinueve años de silencio no lograron enfriar, Sara deberá decidir si puede volver a confiar en el único hombre que tuvo el poder de destruirla. Porque algunos amores no se olvidan. Se graban en la piel. Y el calor de ese recuerdo puede ser imposible de apagar.
Se prometieron no caer de nuevo. Pero sus cuerpos recordaban lo que sus mentes fingían haber enterrado para siempre. Regresar al pueblo donde juró no volver a pisar no entraba en los planes de Sara Whitman. Pero cuando su abuela muere y le deja en herencia la casa familiar, no tiene más remedio que enfrentarse a los recuerdos que lleva diecinueve años intentando enterrar. Su objetivo es claro: reparar la propiedad, venderla y regresar a su impecable vida de consultora en la ciudad.
Sin ataduras. Sin distracciones. Sin hombres que le rompan el corazón. Lo que no esperaba era encontrarse con Daniel Moore.Él fue su primer amor. El hombre que le enseñó a sentir con el cuerpo y con el alma. El que le prometió amor eterno y lo destrozó todo en una sola noche. Ahora, con cuarenta y seis años, canas en las sienes y unas manos que aún recuerdan cómo encenderla, Daniel sigue siendo todo aquello de lo que Sara huyó. Cuando las circunstancias la obligan a permanecer cerca de él, la convivencia forzada se convierte en un terreno peligroso donde cada mirada y cada roce amenazan con resucitar una pasión que nunca se apagó del todo.
Día a día, las defensas se derrumban. Y entre noches de confesiones, besos robados y un deseo que diecinueve años de silencio no lograron enfriar, Sara deberá decidir si puede volver a confiar en el único hombre que tuvo el poder de destruirla. Porque algunos amores no se olvidan. Se graban en la piel. Y el calor de ese recuerdo puede ser imposible de apagar.