Hay mujeres que vivieron demasiado. No porque tuvieran suerte, sino porque pagaron un precio que nadie en su sano juicio habría aceptado. Aurora, Elizabeth y Carmiña son las últimas de una estirpe de brujas que sobrevivieron a la Inquisición, atravesaron siglos de persecución y llegaron hasta el Madrid de hoy con nada más que el peso de lo que hicieron en 1767. En esa noche de octubre, en las cuevas de Zugarramurdi - el mismo lugar donde ciento cincuenta y siete años antes ardieron sus predecesoras - realizaron el único ritual que podía salvar al mundo: cerraron la puerta. El Aquelarre del 67 se cuenta en dos tiempos paralelos. En el pasado: Palermo, 1667.
Una monja de clausura llamada Sor Isabela Tomasi escribe durante tres noches seguidas un texto en una lengua que nadie reconoce, dictado por una entidad que no debería poder dictar nada. Ese texto - catorce versos con instrucciones precisas para abrir y cerrar un portal hacia el inframundo - inicia un siglo de persecución, estudio secreto y terror. Los jesuitas lo estudian. Los inquisidores lo suprimen.
Y las brujas sobrevivientes de Zugarramurdi lo custodian oralmente, transmitiéndolo de maestra a discípula a través de generaciones. En el presente: Madrid, barrio de Lavapiés. Sebastián, el narrador, recorre cada mañana los pisos de las tres hermanas con pastillas, café y noticias que preferiría no compartir. Aurora agoniza en su sillón con la dignidad feroz de quien comandó ejércitos. Elizabeth organiza papeles que ya no tienen destinatario.
Y Carmiña trabaja, calla y guarda un secreto que lleva consigo desde 1767: una llave de hierro negro que podría cambiarlo todo. Cuando una carta con la caligrafía de alguien que desapareció hace doscientos cincuenta años llega a sus puertas, las tres hermanas deben enfrentarse a lo que siempre supieron: que la puerta nunca quedó del todo sellada, y que la redención tiene un precio tan alto como el pecado. Basada en hechos históricos documentados - el Auto de Fe de Zugarramurdi (1610), la expulsión de los jesuitas por Carlos III (1767), la Monita Secreta, la vida de Sor Isabela Tomasi, la primera ópera de Mozart y los inicios del Fausto de Goethe - El Aquelarre del 67 es una novela de conspiración, terror y humanidad que opera en la grieta entre lo que la historia registró y lo que prefirió olvidar.
Hay mujeres que vivieron demasiado. No porque tuvieran suerte, sino porque pagaron un precio que nadie en su sano juicio habría aceptado. Aurora, Elizabeth y Carmiña son las últimas de una estirpe de brujas que sobrevivieron a la Inquisición, atravesaron siglos de persecución y llegaron hasta el Madrid de hoy con nada más que el peso de lo que hicieron en 1767. En esa noche de octubre, en las cuevas de Zugarramurdi - el mismo lugar donde ciento cincuenta y siete años antes ardieron sus predecesoras - realizaron el único ritual que podía salvar al mundo: cerraron la puerta. El Aquelarre del 67 se cuenta en dos tiempos paralelos. En el pasado: Palermo, 1667.
Una monja de clausura llamada Sor Isabela Tomasi escribe durante tres noches seguidas un texto en una lengua que nadie reconoce, dictado por una entidad que no debería poder dictar nada. Ese texto - catorce versos con instrucciones precisas para abrir y cerrar un portal hacia el inframundo - inicia un siglo de persecución, estudio secreto y terror. Los jesuitas lo estudian. Los inquisidores lo suprimen.
Y las brujas sobrevivientes de Zugarramurdi lo custodian oralmente, transmitiéndolo de maestra a discípula a través de generaciones. En el presente: Madrid, barrio de Lavapiés. Sebastián, el narrador, recorre cada mañana los pisos de las tres hermanas con pastillas, café y noticias que preferiría no compartir. Aurora agoniza en su sillón con la dignidad feroz de quien comandó ejércitos. Elizabeth organiza papeles que ya no tienen destinatario.
Y Carmiña trabaja, calla y guarda un secreto que lleva consigo desde 1767: una llave de hierro negro que podría cambiarlo todo. Cuando una carta con la caligrafía de alguien que desapareció hace doscientos cincuenta años llega a sus puertas, las tres hermanas deben enfrentarse a lo que siempre supieron: que la puerta nunca quedó del todo sellada, y que la redención tiene un precio tan alto como el pecado. Basada en hechos históricos documentados - el Auto de Fe de Zugarramurdi (1610), la expulsión de los jesuitas por Carlos III (1767), la Monita Secreta, la vida de Sor Isabela Tomasi, la primera ópera de Mozart y los inicios del Fausto de Goethe - El Aquelarre del 67 es una novela de conspiración, terror y humanidad que opera en la grieta entre lo que la historia registró y lo que prefirió olvidar.