Un seto arrasado. Una rutina hecha pedazos. Y todos los sentimientos que ella creía tener bien guardaditos, a salvo detrás de una pantalla. Basta una sola mañana para que la vida perfectamente editada de Summer Blake se salga del libreto... para siempre. Summer Blake no negocia con el caos. Como editora, se pasa el día arreglando las historias desordenadas de los demás y la noche manteniendo la suya bajo control absoluto: café primero, silencio después, trabajo al final, seto intacto siempre.
Así que cuando un camión de mudanza le destroza el seto y le deja en la puerta a un productor musical ganador del Grammy -de casi dos metros y una sonrisa insoportablemente encantadora-, ella hace lo único razonable: decide que su paz sufrió un pequeño inconveniente, no que se acabó para siempre. Se equivoca. Porque Hunter Harwell no es solo su nuevo vecino, ese que la exaspera tanto como la desarma.
Es también Hedgeight: el desconocido con quien lleva meses compartiendo, en la madrugada y detrás de un seudónimo, la versión más honesta y menos editada de sí misma. Solo que Summer todavía no lo sabe. Y cuando la verdad estalla -a mitad de un reportaje que ella misma tiene que escribir sobre él, en el peor momento posible y frente al peor público imaginable- Summer tendrá que decidir si el hombre del que se enamoró en palabras y el hombre del que se está enamorando en persona merecen el mismo perdón.
Y si dejarse ver por completo, con todo y el desorden, no vale más que seguir siempre perfectamente compuesta. Porque lo único más peligroso que un extraño que conoce tus secretos... es descubrir que ha estado viviendo justo al lado todo este tiempo.
Un seto arrasado. Una rutina hecha pedazos. Y todos los sentimientos que ella creía tener bien guardaditos, a salvo detrás de una pantalla. Basta una sola mañana para que la vida perfectamente editada de Summer Blake se salga del libreto... para siempre. Summer Blake no negocia con el caos. Como editora, se pasa el día arreglando las historias desordenadas de los demás y la noche manteniendo la suya bajo control absoluto: café primero, silencio después, trabajo al final, seto intacto siempre.
Así que cuando un camión de mudanza le destroza el seto y le deja en la puerta a un productor musical ganador del Grammy -de casi dos metros y una sonrisa insoportablemente encantadora-, ella hace lo único razonable: decide que su paz sufrió un pequeño inconveniente, no que se acabó para siempre. Se equivoca. Porque Hunter Harwell no es solo su nuevo vecino, ese que la exaspera tanto como la desarma.
Es también Hedgeight: el desconocido con quien lleva meses compartiendo, en la madrugada y detrás de un seudónimo, la versión más honesta y menos editada de sí misma. Solo que Summer todavía no lo sabe. Y cuando la verdad estalla -a mitad de un reportaje que ella misma tiene que escribir sobre él, en el peor momento posible y frente al peor público imaginable- Summer tendrá que decidir si el hombre del que se enamoró en palabras y el hombre del que se está enamorando en persona merecen el mismo perdón.
Y si dejarse ver por completo, con todo y el desorden, no vale más que seguir siempre perfectamente compuesta. Porque lo único más peligroso que un extraño que conoce tus secretos... es descubrir que ha estado viviendo justo al lado todo este tiempo.