Contar la historia de una vida no es tarea sencilla. Mucho menos cuando esa vida ha estado marcada, desde sus primeras memorias, por la complejidad de una madre difícil. No es una historia de odio, ni de victimización, ni siquiera de revancha. Es la historia de una mujer "yo", que atravesó su vida, bajo la sombra de una madre que fue, torre y muralla, faro y tormenta. Mi madre no fue cruel ni perversa.
Fue, más bien, una mujer atravesada por sus propias heridas. Me crio entre silencios duros y exigencias invisibles, entre normas no dichas y afectos condicionales. Y yo, como tantas hijas, intenté "durante años" merecerla. En este libro recorro los rincones de mi memoria: las veces que deseé otra madre, y también las veces que comprendí que ella no supo hacerlo mejor. Camino por los días en los que me prometí no parecerme a ella, y por aquellos otros en los que me descubrí repitiendo sus gestos sin querer.
Pero no todo es amargura. Hay una especie de ternura, áspera y difícil, que también se construye entre mujeres rotas. Porque al final, cuando el tiempo y la salud comenzaron a escapársele, fui yo quien estuvo ahí. La hija que cuidó a su madre en su último aliento. Y fue en ese tramo, cuando ya no había nada que discutir ni exigir, que aprendí a perdonarla, y quizás, también a amarla con menos rabia.
Este libro es para quienes crecieron sin la suavidad que merecían. Para quienes cargan culpas heredadas, preguntas sin respuesta y amores que duelen. Es poner en palabras una experiencia que tantas otras personas viven en silencio. No es una guía, ni una solución. Es apenas mi verdad. Y si en ella alguien se reconoce, entonces, tal vez, todo esto haya valido la pena.
Contar la historia de una vida no es tarea sencilla. Mucho menos cuando esa vida ha estado marcada, desde sus primeras memorias, por la complejidad de una madre difícil. No es una historia de odio, ni de victimización, ni siquiera de revancha. Es la historia de una mujer "yo", que atravesó su vida, bajo la sombra de una madre que fue, torre y muralla, faro y tormenta. Mi madre no fue cruel ni perversa.
Fue, más bien, una mujer atravesada por sus propias heridas. Me crio entre silencios duros y exigencias invisibles, entre normas no dichas y afectos condicionales. Y yo, como tantas hijas, intenté "durante años" merecerla. En este libro recorro los rincones de mi memoria: las veces que deseé otra madre, y también las veces que comprendí que ella no supo hacerlo mejor. Camino por los días en los que me prometí no parecerme a ella, y por aquellos otros en los que me descubrí repitiendo sus gestos sin querer.
Pero no todo es amargura. Hay una especie de ternura, áspera y difícil, que también se construye entre mujeres rotas. Porque al final, cuando el tiempo y la salud comenzaron a escapársele, fui yo quien estuvo ahí. La hija que cuidó a su madre en su último aliento. Y fue en ese tramo, cuando ya no había nada que discutir ni exigir, que aprendí a perdonarla, y quizás, también a amarla con menos rabia.
Este libro es para quienes crecieron sin la suavidad que merecían. Para quienes cargan culpas heredadas, preguntas sin respuesta y amores que duelen. Es poner en palabras una experiencia que tantas otras personas viven en silencio. No es una guía, ni una solución. Es apenas mi verdad. Y si en ella alguien se reconoce, entonces, tal vez, todo esto haya valido la pena.