Hay un momento, casi siempre entre los once y los trece años, en que algo cambia en la casa. La misma persona que hace un año contaba cada detalle de su día ahora responde con monosílabos, y la puerta del cuarto empieza a cerrarse. Muchos padres interpretan esto como una pérdida y reaccionan de dos formas que suelen empeorar las cosas: apretando el control, o soltando por agotamiento. Este libro parte de una idea distinta: el objetivo no es "sobrevivir" a la adolescencia ni "controlar" al adolescente, sino mantener la comunicación abierta mientras se sostienen límites razonables.
Son dos cosas que no se contradicen - de hecho, los límites puestos con respeto son los que generan la confianza necesaria para que un adolescente, cuando tenga un problema real, decida contártelo a ti antes que ocultártelo. Vas a aprender a:. Entender que tienes un cerebro en obras delante, no un hijo que cambió para peor. Identificar el error más común de los padres: hablar para corregir en vez de hablar para conectar.
Poner una regla que realmente se sostenga, sin convertir la casa en un campo de batalla. Distinguir límites sin autoritarismo - estructura sin control excesivo. Manejar los conflictos más comunes: mentiras, salidas, notas escolares y amistades que no te gustan. Tener las conversaciones difíciles sobre pantallas, redes sociales y privacidad. Interpretar el silencio cuando es la única respuesta que consiguesNo encontrarás aquí la idea de que el adolescente "tiene la culpa" de la distancia, ni la contraria de que los padres "lo están haciendo todo mal" - la adolescencia es un proceso que le pasa a la familia entera, donde ambas partes aprenden un idioma nuevo al mismo tiempo.
Un libro para padres que quieren llegar al final de la adolescencia no solo habiendo sobrevivido, sino con un vínculo real e intacto.
Hay un momento, casi siempre entre los once y los trece años, en que algo cambia en la casa. La misma persona que hace un año contaba cada detalle de su día ahora responde con monosílabos, y la puerta del cuarto empieza a cerrarse. Muchos padres interpretan esto como una pérdida y reaccionan de dos formas que suelen empeorar las cosas: apretando el control, o soltando por agotamiento. Este libro parte de una idea distinta: el objetivo no es "sobrevivir" a la adolescencia ni "controlar" al adolescente, sino mantener la comunicación abierta mientras se sostienen límites razonables.
Son dos cosas que no se contradicen - de hecho, los límites puestos con respeto son los que generan la confianza necesaria para que un adolescente, cuando tenga un problema real, decida contártelo a ti antes que ocultártelo. Vas a aprender a:. Entender que tienes un cerebro en obras delante, no un hijo que cambió para peor. Identificar el error más común de los padres: hablar para corregir en vez de hablar para conectar.
Poner una regla que realmente se sostenga, sin convertir la casa en un campo de batalla. Distinguir límites sin autoritarismo - estructura sin control excesivo. Manejar los conflictos más comunes: mentiras, salidas, notas escolares y amistades que no te gustan. Tener las conversaciones difíciles sobre pantallas, redes sociales y privacidad. Interpretar el silencio cuando es la única respuesta que consiguesNo encontrarás aquí la idea de que el adolescente "tiene la culpa" de la distancia, ni la contraria de que los padres "lo están haciendo todo mal" - la adolescencia es un proceso que le pasa a la familia entera, donde ambas partes aprenden un idioma nuevo al mismo tiempo.
Un libro para padres que quieren llegar al final de la adolescencia no solo habiendo sobrevivido, sino con un vínculo real e intacto.