SOLDES
Jusqu'à -70% sur une sélection d'articles*
Antonio Nariño y Eugenio Espejo Dos adelantados de la libertad. Historia de Colombia, #12
Par :Formats :
Disponible dans votre compte client Decitre ou Furet du Nord dès validation de votre commande. Le format ePub est :
- Compatible avec une lecture sur My Vivlio (smartphone, tablette, ordinateur)
- Compatible avec une lecture sur liseuses Vivlio
- Pour les liseuses autres que Vivlio, vous devez utiliser le logiciel Adobe Digital Edition. Non compatible avec la lecture sur les liseuses Kindle, Remarkable et Sony
, qui est-ce ?Notre partenaire de plateforme de lecture numérique où vous retrouverez l'ensemble de vos ebooks gratuitement
Pour en savoir plus sur nos ebooks, consultez notre aide en ligne ici
- FormatePub
- ISBN978-0-463-77406-9
- EAN9780463774069
- Date de parution18/03/2019
- Protection num.pas de protection
- Infos supplémentairesepub
- ÉditeurBluewater
Résumé
Descripción Nariño y EspejoEl granadino Antonio Nariño y el ecuatoriano Eugenio Espejo querían un país cimentado en una misma nacionalidad, con diferentes características étnicas, de espacio y tiempo, que determinan su actitud e identidad. Pueblo que desde las entrañas de la colonia, y por la influencia de los límites naturales pugnaba, como hasta hoy lo hace, por manifestarse libre y único en su diversidad.
Entre Nariño y Espejo establecieron una profunda relación al encontrarse por primera vez en Bogotá en 1879, donde debió comparecer por una acusación del presidente de la Audiencia de Quito. Ambos hombres insaciables en el saber, y enamorados de la libertad, departían horas enteras inmersos en los recursos de sus genialidades, en busca del camino, que más temprano que tarde, conduciría a sus respectivas patrias a sacudirse del yugo español.
La traducción y publicación de los Derechos del Hombre, por lo que Nariño fue apresado, y sus bienes confiscados, y la circulación de su papel periódico La Bagatela., el 14 de julio de 1811, son hitos que marcan su vida amarga y pesarosa. Su espíritu rebelde y apasionada lucha por la libertad de Colombia, que lo mantendrán en constante zozobra, lo transformaron en reo de toda culpa imaginable. Su vida toda, no conoció otra cosa que calumnias, prisiones, fugas y destierros.
El movimiento independentista había nacido en el país y crecía. Las "Primicias de la Cultura de Quito" y la Escuela de la Concordia de Eugenio Espejo, contribuyeron en la idea de emancipación. En el proceso, costeños y serranos lograron su ansiada libertad, la cual, en el fondo de su alma, no deseaban compartir con nadie. Designado por Bolívar, su amigo y admirador, vicepresidente interino de Colombia, Nariño instaló como tal, el congreso de Cúcuta en 1821.
Así parecía que la patria y la vida, lo premiarían al fin, pero no. Por adeudar rentas coloniales, y permanecer muchos años ausente, se intentó declararlo como miembro ilegal del senado. Nariño herido, espetó a la asamblea palabras que lo exoneraron y arrancaron el aplauso de sus enemigos.
Entre Nariño y Espejo establecieron una profunda relación al encontrarse por primera vez en Bogotá en 1879, donde debió comparecer por una acusación del presidente de la Audiencia de Quito. Ambos hombres insaciables en el saber, y enamorados de la libertad, departían horas enteras inmersos en los recursos de sus genialidades, en busca del camino, que más temprano que tarde, conduciría a sus respectivas patrias a sacudirse del yugo español.
La traducción y publicación de los Derechos del Hombre, por lo que Nariño fue apresado, y sus bienes confiscados, y la circulación de su papel periódico La Bagatela., el 14 de julio de 1811, son hitos que marcan su vida amarga y pesarosa. Su espíritu rebelde y apasionada lucha por la libertad de Colombia, que lo mantendrán en constante zozobra, lo transformaron en reo de toda culpa imaginable. Su vida toda, no conoció otra cosa que calumnias, prisiones, fugas y destierros.
El movimiento independentista había nacido en el país y crecía. Las "Primicias de la Cultura de Quito" y la Escuela de la Concordia de Eugenio Espejo, contribuyeron en la idea de emancipación. En el proceso, costeños y serranos lograron su ansiada libertad, la cual, en el fondo de su alma, no deseaban compartir con nadie. Designado por Bolívar, su amigo y admirador, vicepresidente interino de Colombia, Nariño instaló como tal, el congreso de Cúcuta en 1821.
Así parecía que la patria y la vida, lo premiarían al fin, pero no. Por adeudar rentas coloniales, y permanecer muchos años ausente, se intentó declararlo como miembro ilegal del senado. Nariño herido, espetó a la asamblea palabras que lo exoneraron y arrancaron el aplauso de sus enemigos.










