No es que me gusten mucho las piscinas, pero cuando vi a Amira, encontré el argumento perfecto para acudir a menudo. Lo que no me gustó nada es que siempre estuviera acompañada por aquel viejo que parecía haberla comprado. No, no me gustó, por lo que decidí quitársela.
No es que me gusten mucho las piscinas, pero cuando vi a Amira, encontré el argumento perfecto para acudir a menudo. Lo que no me gustó nada es que siempre estuviera acompañada por aquel viejo que parecía haberla comprado. No, no me gustó, por lo que decidí quitársela.