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Rodolfo Perez

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Solo vine por los comentarios
El vídeo terminó hace diez minutos. Tú sigues en los comentarios. No conoces a la novia. Tampoco al supuesto ex. No sabes quién empezó la discusión y, siendo sinceros, el asunto no tiene absolutamente nada que ver contigo. Pero alguien acaba de escribir:« Soy del pueblo. Si supierais lo que pasó de verdad. »Y ahora necesitas saberlo. Solo vine por los comentarios es un recorrido divertido, irónico y sorprendentemente reconocible por una de las grandes costumbres de nuestra época: entrar en Internet por el contenido y terminar mucho más interesado en lo que dicen los desconocidos debajo.
Bodas convertidas en investigaciones colectivas, discusiones absurdas, expertos que aparecen de la nada, detectives improvisados, reseñas demoledoras, personas que eligen bando sin conocer a nadie y comentarios capaces de cambiar por completo nuestra interpretación de un vídeo. Pero no todo es pelea y cotilleo. En los comentarios también encontramos humor, información, solidaridad, experiencias y perspectivas que jamás habríamos conocido de otra manera.
Este no es un manual de psicología ni una cruzada contra las redes sociales. Es una mirada con humor a nosotros mismos. A los que comentan. A los que discuten. A los que observan en silencio. Y, especialmente, a quienes dicen:« Solo voy a leer uno. »
Bodas convertidas en investigaciones colectivas, discusiones absurdas, expertos que aparecen de la nada, detectives improvisados, reseñas demoledoras, personas que eligen bando sin conocer a nadie y comentarios capaces de cambiar por completo nuestra interpretación de un vídeo. Pero no todo es pelea y cotilleo. En los comentarios también encontramos humor, información, solidaridad, experiencias y perspectivas que jamás habríamos conocido de otra manera.
Este no es un manual de psicología ni una cruzada contra las redes sociales. Es una mirada con humor a nosotros mismos. A los que comentan. A los que discuten. A los que observan en silencio. Y, especialmente, a quienes dicen:« Solo voy a leer uno. »
El vídeo terminó hace diez minutos. Tú sigues en los comentarios. No conoces a la novia. Tampoco al supuesto ex. No sabes quién empezó la discusión y, siendo sinceros, el asunto no tiene absolutamente nada que ver contigo. Pero alguien acaba de escribir:« Soy del pueblo. Si supierais lo que pasó de verdad. »Y ahora necesitas saberlo. Solo vine por los comentarios es un recorrido divertido, irónico y sorprendentemente reconocible por una de las grandes costumbres de nuestra época: entrar en Internet por el contenido y terminar mucho más interesado en lo que dicen los desconocidos debajo.
Bodas convertidas en investigaciones colectivas, discusiones absurdas, expertos que aparecen de la nada, detectives improvisados, reseñas demoledoras, personas que eligen bando sin conocer a nadie y comentarios capaces de cambiar por completo nuestra interpretación de un vídeo. Pero no todo es pelea y cotilleo. En los comentarios también encontramos humor, información, solidaridad, experiencias y perspectivas que jamás habríamos conocido de otra manera.
Este no es un manual de psicología ni una cruzada contra las redes sociales. Es una mirada con humor a nosotros mismos. A los que comentan. A los que discuten. A los que observan en silencio. Y, especialmente, a quienes dicen:« Solo voy a leer uno. »
Bodas convertidas en investigaciones colectivas, discusiones absurdas, expertos que aparecen de la nada, detectives improvisados, reseñas demoledoras, personas que eligen bando sin conocer a nadie y comentarios capaces de cambiar por completo nuestra interpretación de un vídeo. Pero no todo es pelea y cotilleo. En los comentarios también encontramos humor, información, solidaridad, experiencias y perspectivas que jamás habríamos conocido de otra manera.
Este no es un manual de psicología ni una cruzada contra las redes sociales. Es una mirada con humor a nosotros mismos. A los que comentan. A los que discuten. A los que observan en silencio. Y, especialmente, a quienes dicen:« Solo voy a leer uno. »
