El ge?nero de la carta presupone ante todo una transmisio?n. Cada una de las escritoras aqui? reunidas se dirige al destinatario que ha elegido. Un amigo, una lectora ficticia o incluso a ella misma cuando era nin~a, para ser « un enlace ». Un mega?fono. Siendo la poesi?a, segu?n nuestras poetas, « la distancia ma?s corta entre dos seres humanos », el mensaje pasa a la velocidad de un lenguaje poderoso.
Se convierte en un espacio de libertad. Al escribir, rompera?s los silencios que te han impuesto como un pasamontan~as. Y como hay que saber dar el golpe final, estas voces u?nicas y unidas, a medio camino entre el coro y la avalancha, transmiten un mensaje de perseverancia a las FUTURAS generaciones de centinelas. « Se? solitario y valiente en la dura realidad », recomendo? Rilke al joven poeta en su u?ltima carta.
Cien an~os despue?s, la realidad sigue siendo dura, pero las poetas, las mujeres, ya no esta?n solas, y sus voces jubilosas entregan un u?ltimo consejo: « ¡Tira, no aflojes! ».
El ge?nero de la carta presupone ante todo una transmisio?n. Cada una de las escritoras aqui? reunidas se dirige al destinatario que ha elegido. Un amigo, una lectora ficticia o incluso a ella misma cuando era nin~a, para ser « un enlace ». Un mega?fono. Siendo la poesi?a, segu?n nuestras poetas, « la distancia ma?s corta entre dos seres humanos », el mensaje pasa a la velocidad de un lenguaje poderoso.
Se convierte en un espacio de libertad. Al escribir, rompera?s los silencios que te han impuesto como un pasamontan~as. Y como hay que saber dar el golpe final, estas voces u?nicas y unidas, a medio camino entre el coro y la avalancha, transmiten un mensaje de perseverancia a las FUTURAS generaciones de centinelas. « Se? solitario y valiente en la dura realidad », recomendo? Rilke al joven poeta en su u?ltima carta.
Cien an~os despue?s, la realidad sigue siendo dura, pero las poetas, las mujeres, ya no esta?n solas, y sus voces jubilosas entregan un u?ltimo consejo: « ¡Tira, no aflojes! ».