Alberto Doueiri, hijo de sirios y nacido en Venezuela, es un hombre marcado por dos sangres y una sola herida: el desarraigo. De Siria hereda el eco de una memoria antigua, de Venezuela, el amor que se extiende desde las montañas cubiertas de blanco hasta las playas de un azul que parece infinito. Pero la distancia lo condena: su patria, aunque viva en su pecho, es ahora un recuerdo que duele tanto como inspira.
En estas páginas, el exilio se convierte en confesión, la nostalgia en carne viva, y cada poema en un intento desesperado de regresar, aunque sea con palabras, a esa tierra que lo vio nacer y que jamás dejará de amar.
Alberto Doueiri, hijo de sirios y nacido en Venezuela, es un hombre marcado por dos sangres y una sola herida: el desarraigo. De Siria hereda el eco de una memoria antigua, de Venezuela, el amor que se extiende desde las montañas cubiertas de blanco hasta las playas de un azul que parece infinito. Pero la distancia lo condena: su patria, aunque viva en su pecho, es ahora un recuerdo que duele tanto como inspira.
En estas páginas, el exilio se convierte en confesión, la nostalgia en carne viva, y cada poema en un intento desesperado de regresar, aunque sea con palabras, a esa tierra que lo vio nacer y que jamás dejará de amar.