OFFRE LISEUSES
Une liseuse achetée = une housse offerte* jusqu'au 21 juin
- Accueil /
- Luis Jorge González
Luis Jorge González

Dernière sortie
Experiencia de la ternura de Dios.
Tú, como muchos otros, probablemente asocias la palabra ternura con la expresión efectiva y delicada del amor. Tal vez te hace evocar escenas en las que una madre tiene a su bebé entre los brazos, le lanza miradas tiernas, le dice palabras afectuosas y lo toca cálida y delicadamente con sus manos. Hablar de la ternura de Dios significa reconocer que Él nos ama de mil formas. Nos ama, en primer lugar dándonos la vida.
Luego nos ayuda a procurar lo necesario para vivir, desplegando los talentos personales, las capacidades de pensar, sentir, decidir y actuar, que nos ha dado. Nos capacita para relacionarnos con los demás, de manera que podamos intercambiar comprensión, afecto, ayuda mutua, amistad, amor. Más que nada, se nos revela Él mismo amoroso y generoso, dispuesto a compartirnos su paz, su alegría, su amor y su ternura.
Y por si esto fuera poco, se nos da Él mismo como manantial de todo bien, de toda felicidad y de todo amor. Testigos de la ternura de Dios son los místicos de las grandes religiones. Ellos merecen el nombre de místicos porque han experimentado o han sentido el Misterio eterno. Han saboreado el perdón del Padre que, cuando alguno de sus hijos se acerca, corre conmovido, lo abraza y lo colma de besos (Lc 15, 20).
Los místicos por consiguiente, hablan no tanto de los dogmas contenidos en su fe religiosa, sino de la experiencia de esa fe que profesan. Uno de ellos es el carmelita descalzo san Juan de la Cruz.
Luego nos ayuda a procurar lo necesario para vivir, desplegando los talentos personales, las capacidades de pensar, sentir, decidir y actuar, que nos ha dado. Nos capacita para relacionarnos con los demás, de manera que podamos intercambiar comprensión, afecto, ayuda mutua, amistad, amor. Más que nada, se nos revela Él mismo amoroso y generoso, dispuesto a compartirnos su paz, su alegría, su amor y su ternura.
Y por si esto fuera poco, se nos da Él mismo como manantial de todo bien, de toda felicidad y de todo amor. Testigos de la ternura de Dios son los místicos de las grandes religiones. Ellos merecen el nombre de místicos porque han experimentado o han sentido el Misterio eterno. Han saboreado el perdón del Padre que, cuando alguno de sus hijos se acerca, corre conmovido, lo abraza y lo colma de besos (Lc 15, 20).
Los místicos por consiguiente, hablan no tanto de los dogmas contenidos en su fe religiosa, sino de la experiencia de esa fe que profesan. Uno de ellos es el carmelita descalzo san Juan de la Cruz.
Tú, como muchos otros, probablemente asocias la palabra ternura con la expresión efectiva y delicada del amor. Tal vez te hace evocar escenas en las que una madre tiene a su bebé entre los brazos, le lanza miradas tiernas, le dice palabras afectuosas y lo toca cálida y delicadamente con sus manos. Hablar de la ternura de Dios significa reconocer que Él nos ama de mil formas. Nos ama, en primer lugar dándonos la vida.
Luego nos ayuda a procurar lo necesario para vivir, desplegando los talentos personales, las capacidades de pensar, sentir, decidir y actuar, que nos ha dado. Nos capacita para relacionarnos con los demás, de manera que podamos intercambiar comprensión, afecto, ayuda mutua, amistad, amor. Más que nada, se nos revela Él mismo amoroso y generoso, dispuesto a compartirnos su paz, su alegría, su amor y su ternura.
Y por si esto fuera poco, se nos da Él mismo como manantial de todo bien, de toda felicidad y de todo amor. Testigos de la ternura de Dios son los místicos de las grandes religiones. Ellos merecen el nombre de místicos porque han experimentado o han sentido el Misterio eterno. Han saboreado el perdón del Padre que, cuando alguno de sus hijos se acerca, corre conmovido, lo abraza y lo colma de besos (Lc 15, 20).
Los místicos por consiguiente, hablan no tanto de los dogmas contenidos en su fe religiosa, sino de la experiencia de esa fe que profesan. Uno de ellos es el carmelita descalzo san Juan de la Cruz.
Luego nos ayuda a procurar lo necesario para vivir, desplegando los talentos personales, las capacidades de pensar, sentir, decidir y actuar, que nos ha dado. Nos capacita para relacionarnos con los demás, de manera que podamos intercambiar comprensión, afecto, ayuda mutua, amistad, amor. Más que nada, se nos revela Él mismo amoroso y generoso, dispuesto a compartirnos su paz, su alegría, su amor y su ternura.
Y por si esto fuera poco, se nos da Él mismo como manantial de todo bien, de toda felicidad y de todo amor. Testigos de la ternura de Dios son los místicos de las grandes religiones. Ellos merecen el nombre de místicos porque han experimentado o han sentido el Misterio eterno. Han saboreado el perdón del Padre que, cuando alguno de sus hijos se acerca, corre conmovido, lo abraza y lo colma de besos (Lc 15, 20).
Los místicos por consiguiente, hablan no tanto de los dogmas contenidos en su fe religiosa, sino de la experiencia de esa fe que profesan. Uno de ellos es el carmelita descalzo san Juan de la Cruz.
Les livres de Luis Jorge González

Coaching Cognitivo. Mayor inteligencia racional, emotiva y espiritual. Luis Jorge González, #3
Luis Jorge González
E-book
10,49 €

10,49 €

Estimulación Espiritual. Técnicas y Recursos de espiritualidad pastoral. Luis Jorge González, #8
Luis Jorge González
E-book
10,49 €

10,49 €

El diálogo trascendente en la integración liberadora. Luis Jorge González, #6
Luis Jorge González
E-book
10,49 €

10,49 €

Desarrollo humano en plenitud. Espiritualidad y Desarrollo Humano, #4
Editorial Santa Teresa, Luis Jorge González
E-book
12,49 €

10,49 €

8,49 €

8,99 €

8,99 €

Teresa di Gesù e il Teresianum. Percorsi, persistenze, sintonie
Christof Betschart, Denis Chardonnens, Ciro García, Carlo Laudazi, Luis Jorge González
E-book
12,90 €

Teresa di Gesù e il Teresianum. Percorsi, persistenze, sintonie
Christof Betschart, Denis Chardonnens, Ciro García, Carlo Laudazi, Luis Jorge González
E-book
12,90 €
