En uno de los escritos mas vertiginosos de Carlos Fuentes, un jardín maléfico circunda una casona en la que el tiempo, indócil, favorece el desconcierto. Habitan este enclave elementos como el laberinto, el doble, la espectral línea entre la vida y la muerte que, al difuminarse, hace brotar lo ominoso y genera un Aura poblada por sombras ambiguas y silencios enmohecidos.
En uno de los escritos mas vertiginosos de Carlos Fuentes, un jardín maléfico circunda una casona en la que el tiempo, indócil, favorece el desconcierto. Habitan este enclave elementos como el laberinto, el doble, la espectral línea entre la vida y la muerte que, al difuminarse, hace brotar lo ominoso y genera un Aura poblada por sombras ambiguas y silencios enmohecidos.