-¿Sabes? Normalmente no me gustan los hombres. -murmuró con una sonrisa débil-. Pero esto, extrañamente, ha estado muy bien. Gracias. El cuerpo del alfa se tensó de inmediato. Por primera vez, Janet sintió la vacilación en su reacción. Y entonces escuchó su voz, susurrando, infinitamente más delicada y suave de lo que esperaba:-Debe de ser porque yo no soy un hombre. El mundo de Janet se tambaleó.
Una oleada de calor recorrió su cuerpo todavía atrapado debajo de ella. La alfa se inclinó sobre su espalda, y solo entonces lo notó: los pechos, firmes, aplastándose contra su piel. Janet, cansada de no tener con quién compartir el celo, termina en el Club Davis. No le entusiasma entregarse a un alfa desconocido, pero en la oscuridad y guiada por su necesidad, quizá pueda imaginar otro escenario.
hasta que una improbable coincidencia cambia por completo su experiencia.
-¿Sabes? Normalmente no me gustan los hombres. -murmuró con una sonrisa débil-. Pero esto, extrañamente, ha estado muy bien. Gracias. El cuerpo del alfa se tensó de inmediato. Por primera vez, Janet sintió la vacilación en su reacción. Y entonces escuchó su voz, susurrando, infinitamente más delicada y suave de lo que esperaba:-Debe de ser porque yo no soy un hombre. El mundo de Janet se tambaleó.
Una oleada de calor recorrió su cuerpo todavía atrapado debajo de ella. La alfa se inclinó sobre su espalda, y solo entonces lo notó: los pechos, firmes, aplastándose contra su piel. Janet, cansada de no tener con quién compartir el celo, termina en el Club Davis. No le entusiasma entregarse a un alfa desconocido, pero en la oscuridad y guiada por su necesidad, quizá pueda imaginar otro escenario.
hasta que una improbable coincidencia cambia por completo su experiencia.